.

lunes, 17 de febrero de 2020

Cinco días en India, el país mágico

Delhi, Agra y Jaipur forman el triángulo de oro, una ruta ideal para la primera visita a este país.

India

Desde Estambul hasta Delhi hay siete horas de vuelo. En el aeropuerto, a las 6 de la mañana, empieza nuestra travesía de la mano de Dilip Singh Rathore, nuestro guía indio que se presenta como Felipe y habla perfecto español. Con él recorreremos el triángulo de oro de India, formado por las ciudades de Delhi, Jaipur y Agra. Fuera del aeropuerto, con un cielo púrpura, un grupo de músicos nos recibe con sonidos típicos y collares de flores amarillas.

Este es el segundo país más poblado del mundo con 1.310 millones de habitantes. Solo en Delhi viven 18 millones de personas. Es un caluroso día de septiembre y el tráfico es lento. Los carros comparten autopista con las vacas, que temerarias se acuestan en medio de la carretera. Son las 8 de la mañana y la ciudad está agitada.

Después de un rato de recorrido por Vieja Delhi, el guía indica que estamos junto a Jama Masjid o la mezquita que refleja el mundo. Fue construida por el emperador mogol Shah Jahan en el siglo XVII, el mismo que construyó el Taj Mahal. Hoy sigue siendo un lugar de oración. Cerca de allí está el Fuerte Rojo de Delhi, un lugar de 49 hectáreas y otra muestra de arquitectura mogol.


Sobre el mediodía, ya en Nueva Delhi, llegamos al Raj Ghat, el memorial de Mahatma Gandhi en donde están sus cenizas. Es uno de los personajes más representativos de la historia reciente del país, gracias a su lucha pacífica para lograr la independencia de India de los británicos. Además de la tumba de mármol, hay una estatua en una plaza concurrida, este día, por estudiantes.

Pasamos luego al templo de la fe Bahai, una construcción metálica que reproduce la imagen de una flor de loto. Los rayos del sol de la tarde pegan sobre las cabezas. Una de las placas resume los principios de esta fe: “Reconoce la unidad de dios y sus profetas” y “enseña que el propósito fundamental de la religión es promover la concordia y la armonía”. Dentro del templo no hay imágenes, no hay estatuas, y personas de todas las religiones son bienvenidas.

Akshardham, también en Nueva Delhi, es un complejo de templos hinduistas que terminó de construirse en el 2005, tras 40 años de planificación y obras. Es el templo de esta religión más grande del mundo y es visitado a diario por 10.000 personas. Un dato interesante es que fue financiado por donantes de todo el mundo. Tiene 20.000 figuras esculpidas de animales, deidades y plantas, y es necesario cubrirse las piernas y los hombros para entrar.

La última visita del día es a Gurudwara Bangla Sahib o el templo de la religión Sij. Fue un palacio durante el siglo XVII y hoy es el espacio más importante en India de esta religión. “La religión tiene cinco reglas”, explica Felipe. “Los practicantes deben llevar barba y nunca cortarse el pelo. Siempre deben llevar una daga y pulsera. Deben tener un peine de madera, así como un turbante y nunca usar pantalón corto”. Andamos descalzos, las mujeres nos cubrimos la cabeza. Los devotos, sentados sobre un tapete rojo que cubre el piso del templo, tienen la cabeza baja.
Con el sonido de dulces campanas en el recuerdo y la sensación de unidad en la diferencia termina el día.


Camino a Jaipur

Cogemos carretera. Atrás queda Delhi y en el camino tenemos el privilegio de dar un vistazo a la vida más allá del turismo. Vamos hacia Jaipur, y Anil, otro de los guías de Mega Travel, explica que el 70 por ciento de la población en su país es hindú y dice que en la religión hay 33 millones de dioses. “Si no te gusta un dios, puedes rezar a otro”, dice.

A través de la ventana se ven los templos en medio de las plantaciones. Las deidades son parte de la familia, dice Anil: “No les tenemos miedo. Comemos con ellos, convivimos todos los días”.

Después de 6 horas llegamos a Jaipur, capital de Rajastán. Pasamos la tarde en la fábrica de textiles Paliwal, que produce las legendarias sedas estampadas que han atravesado por un proceso artesanal; también, tapetes hechos con pelo de camello y hermosos vestidos cosidos a mano.

Al día siguiente visitamos el Fuerte Amber, el Palacio de los Vientos y la Puerta de Jaipur, un lugar que se popularizó gracias a algunos instagrammers. En cada monumento se cuentan historias de reyes, de sus excentricidades y, sobre todo, de la presencia constante de los dioses en sus vidas.


El Taj Mahal

Esta maravilla del mundo está en Agra, la tercera y última parada en India. Es un mausoleo construido por Shah Jahan, el quinto emperador de la dinastía mogol, en el siglo XVII. La leyenda que recita Felipe dice que el emperador fue un día al mercado, conoció a una mujer y quiso convertirla en su quinta esposa. Después de tramas e intrigas, se casó con ella y en 1630, luego del nacimiento de uno de sus hijos, ella murió. Por eso, él decidió crear un monumento para ella, en donde reposan sus restos. Y durante 22 años, 20.000 personas trabajaron en su construcción.

El río Yamuna pasa junto al Taj Mahal. Es afluente del Ganges y tiene 1.000 km de largo. Las tumbas originales del emperador y su emperatriz están bajo las réplicas que se muestran al público. Como la religión musulmana no permite poner letreros sobre las tumbas, hicieron réplicas. Las originales están un nivel abajo y son lisas.

Nos despedimos de Agra a las 5 de la mañana. No sé si las tiendas estuvieron abiertas toda la noche o si recién abrieron. Lo que sí es evidente es que la actividad no para, hay almas que se toman el reposo como un lujo y hoy, en esta madrugada, ya deambulan.

El río Yamuna se mueve junto a la carretera. En medio de los trigales se levantan templos coloridos, con cúpulas alargadas, dedicados a los dioses de la tierra. No amanece y la vida ya se mueve entre los campos. ¿Se nutrirán con agua del Yamuna? Hay chozas que guardan la paja para los animales. El tiempo pasa tranquilo mientras los búfalos, las vacas, los toros aran la tierra y la preparan para una cosecha futura.


Natalia Noguera
VIAJAR



Síguenos en Facebook, Instagram y Twitter


miércoles, 12 de febrero de 2020

Brujas, un tesoro para revivir historias y leyendas medievales

Canales, puentes y edificios de la Edad Media son el corazón de esta ciudad llena de vida.

Plaza de Mercado de Brujas

La primera página de este cuento de hadas se despliega en Grote Markt o Plaza del Mercado de Brujas (Bélgica). Allí, varios grupos de excursiones gratuitas y pagas esperan a los ávidos turistas que buscan perderse por los vericuetos de esta ciudad medieval, calificada como una de las más bellas e interesantes de Europa.

Daniela, una joven universitaria argentina, es la líder del grupo en español. Ella nos guía esta mañana fresca de octubre, entre historias y leyendas divertidas e increíbles. A su paso descubrimos callejuelas, puentes y pasadizos que nos llevan desde los orígenes de la ciudad en la Edad Media hasta las huellas de un estilo neogótico que habla de las reconstrucciones por las que atravesó la metrópoli en el siglo XIX.


Brujas

En cuestión de cuatro horas, Daniela nos da una buena pincelada de esta, la capital de la provincia de Flandes Occidental (noroeste de Bélgica). Es un buen punto de partida para luego recorrer por cuenta propia y a paso lento los lugares más entrañables de su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad. Bien vale la pena destinar dos días o más a esta visita.

Caminar y beber

El cielo despejado deja ver su mejor azul y el sol ilumina todos los rincones adoquinados y las construcciones medievales. Daniela decide el camino. Quiere que lo primero que veamos sea el antiguo Campanario, a borde de plaza, que guarda en su interior un carrillón de 47 campanas que lo atesora un hombre privilegiado (carrillonero) que alguna vez tocó para ella el tema de Juego de Tronos. Se ufana de su hazaña y nos lleva al interior del Belfort, también patrimonio, y símbolo del poder y la riqueza de estas tierras.

De allí en adelante, cualquier calle que tome es una oportunidad para relatarnos historias magníficas, como la batalla de Courtrai, cuando Felipe IV de Francia se enfrentó a las milicias flamencas y cayó derrotado, lo que significó el empoderamiento de Felipe III, el Bueno, con su corte, momento de gloria y prosperidad cultural para Brujas, en el siglo XV.

Los pasos nos llevan al hospital de San Juan, uno de los más antiguos que existen en Europa. Desde 1978 alberga el Museo Memling (tiene seis obras del pintor alemán Hans Memling). Allí se hace un recorrido por la vida en un hospital medieval, a través de piezas relacionadas con el ejercicio de la medicina, como camillas, muebles, pinturas o instrumental médico.

Plazuelas de todos los tamaños se abren paso entre calle y calle. La de los curtidores (donde se congregaba antiguamente este oficio) es pequeña y ahora es una buena opción para descansar y reponer fuerzas en cualquiera de sus bares y cafés, en los que, por supuesto, se disfruta de la mejor cerveza del mundo, la belga.

Y hablando de este tema, vale la pena visitar una de las cervecerías artesanales con más historia, donde se fabrica Brugse Zot, cerveza rubia de alta fermentación hecha a base de malta y levadura, la más famosa de Brujas. La casa está entre el Beguinario y la catedral de San Salvador.


Brujas

‘La Venecia del norte’

Daniela se detiene una y otra vez sobre los puentes para que grabemos en nuestra mente esa imagen. Y es que son justo los puentes los que le dan el nombre a la ciudad. La palabra Brujas, proviene del germánico occidental bryggia (puentes, muelles, atracaderos). También son cientos los canales que la atraviesan y que le dan el apodo de la ‘Venecia del norte’.

Por esos canales navegan en barcos gran cantidad de turistas que escuchan las mismas historias desde otro punto de vista (paseo ideal de marzo a noviembre). Y es que en Brujas pululan los viajeros; no en vano en el 2018, 8,3 millones de visitantes llegaron a la ciudad.

Luego vienen las tranquilas aguas del Lago del Amor o Minnewater, rodeado de patios verdes de vegetación y con sus orillas cundidas de cisnes y patos blancos que se roban la atención. Es justo allí donde hace su aparición el Beguinario o beaterio.

“Las beguinas eran mujeres que dedicaban sus vidas a las obras sociales, a ayudar a los enfermos y en labores artesanales. Vivían aisladas, en vida austera y tranquila, a mediados del siglo XII –cuenta Daniela–. Muchas lo hacían a consecuencia de las guerras, que les quitaban a sus esposos e hijos. No hacían votos como las monjas, podían salir y volver a su vida marital en caso de que lo quisieran”.

Otro entramado de calles, y la siguiente parada es la plaza Burg. ¡Qué lugar! Los carruajes halados por caballos pasan lentos entre los adoquines, y los viajeros lelos admiran la majestuosidad del ayuntamiento, el Palacio de Justicia y la basílica de la Santa Sangre. “En el piso superior está la reliquia que supuestamente contiene un trozo de tela con sangre de Jesucristo, traída por el conde de Flandes, Teodorico de Alsacia, en el siglo XI”, cuenta nuestra guía. Esa reliquia es patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Vale la pena detenerse en Burg, tomar aire y saborear en la esquina un delicioso gofre (waffle) que venden en un vagoncito sobre la acera. Y es que estos bocados de galleta suave y caliente son de origen belga. Sí señor, esta es la tierra de los gofres. Con frutas, chocolate, manjar blanco, de sal o solos… ¡Qué placer!

Llega la hora de despedirnos de Daniela, llenos de recomendaciones gastronómicas y culturales. Ella se marcha para deslumbrar a un nuevo grupo de viajeros. Nosotros nos perdemos en cualquier calle. Al final, en este tesoro de ciudad, todo será ganancia.


Brujas

Si usted va

- Cómo llegar: de Bruselas se viaja a Brujas en tren por un precio aprox. de 17 euros, en un trayecto de 55 minutos. También puede ir en autobús, en 1:35 minutos, por 10 euros.

- A la hora de dormir: Monsieur Maurice - Bar & Hotel está muy bien ubicado, a solo 6 minutos del centro y de la Plaza de Mercado. Aunque está muy cerca de todo, su calle es muy silenciosa, lo que garantiza un buen descanso. Una noche para dos personas vale $ 309.696, con desayuno bufé incluido.


- A la hora de comer: la oferta gastronómica es amplia y para todos los gustos y bolsillos. Arthie’s es un restaurante galería, con obras de arte y una decoración muy original. Su menú va desde los mejillones, en diversas presentaciones, hasta costillas de cerdo y carnes. Benvenuto (pizzas y pastas) es sin duda una muy buena opción para la noche. El local es cálido y acogedor.

No olvide visitar

Brujas cuenta con las mejores chocolaterías del mundo. De no perderse The Chocolate Line, catalogado como el número 1 del mundo. De los chocolateros Dominique y Fabienne, ofrece pralinés elaborados con los mejores cacaos del mundo, incluidos colombianos. Está en la guía Michelín.

Museos: Brujas cuenta con opciones de interesantes y curiosos museos. De no perderse Groeninge, Hospital San Juan y el Museo Gruuthuse (reabierto tras 5 años de restauraciones), y la Sala de conciertos Concertgebouw.


Iglesia de Nuestra Señora de Brujas: su torre, con 122,3 metros de altura, es la segunda más alta del mundo construida en ladrillo.


Síguenos en Facebook, Instagram y Twitter