.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Elegir las maletas, una decisión de peso para sus viajes



El tiempo del viaje y el destino son fundamentales a la hora de comprarlas. 



Atiborrar la maleta hasta el punto de tener que sentarse encima de ella para poder cerrarla es una escena que ha ido desapareciendo en la vida de los viajeros, debido a la dictadura de los 23 kilos de peso que la mayoría de las aerolíneas han impuesto como equipaje permitido.

Ya no se trata de desafiar la capacidad de la maleta y forzar al máximo su cierre para que quepa todo lo posible, sino de saber cuánto pesa todo lo que quiero llevar. En caso de exceder la cifra lapidaria y no querer sacar nada, hay dos opciones: repartir el contenido entre la maleta que va a bodega del avión y la que puede llevar en cabina (a la mano), o estar dispuesto a adicionarle a su bolsillo el peso del pago de los kilos de más.

Este proceso de pelear con cada gramo es importante a la hora de elegir una maleta, situación en la que estarán muchos por estos días, vísperas de vacaciones. Hay que saber cuántos kilos aporta esta a los 23 establecidos, o mejor dicho, cuánto pesa desocupada, cifra que depende del material, la estructura y el sistema de las ruedas y del trolley (la manija extraíble); al sumar esto puede oscilar entre 4 y 8 kilos según el tamaño.

Sin embargo, este no es el principal punto a tener en cuenta. Hay dos preguntas clave que determinan el tipo de equipaje ideal: la duración del viaje y el destino.

“Con esto se define si se necesita una maleta de mano o una media o grande. No es lo mismo un viaje de trabajo de tres días, que de vacaciones a Nueva York en invierno. Y también el tipo de material”, comenta Sonia Ospina, directora comercial de cadenas de Lugano, marca especialista en equipajes.
Determinado esto, viene la cuestión del tamaño y el material 

La maleta ideal para viajeros frecuentes, especialmente de viajes cortos de trabajo, es la pequeña (20 pulgadas) para llevar en la cabina del avión y de un material robusto para que aguante el trajín.

Las medianas (25 pulgadas) y las grandes (29 pulgadas) ya son para meter en la bodega del medio de transporte que se va utilizar. Si va a zonas lluviosas o en temporada de invierno, tenga en cuenta que se pueden mojar. En estos casos son mejores las rígidas o de textiles impermeables para que su ropa no sufra.

“Si viaja en carro, es mejor llevar maletas medianas y pequeñas que son más fáciles de acomodar en el baúl”, recomienda Ospina. Y mejor si no son duras o rígidas.

Si viaja en tren o bus, tenga en cuenta que usted debe llevar su maleta, así que elija una mediana y lo más ligera posible.

En esta caso son más aconsejables las tulas y morrales.

“Estos también son perfectos para el viajero ‘mochilero’, que se desplaza en diferentes medios de transporte (bus, barco, tren, avión). Las de 20 pulgadas tienen gran capacidad, aunque casi nunca traen ruedas, y la ropa se arruga mucho”, comenta Juan Vásquez.


Lleve siempre una maleta o morral a la mano con algunas cosas personales, por si sus maletas se demoran o se pierden.

Un arrastre ligero y sobre ruedas

El sistema de ruedas y manijas para halar la maleta también son fundamentales. “La manija debe ser ergonómica y ajustable a la estatura de la persona para manejarlas sin esfuerzo y comodidad”, explica Juan Vásquez. Lo ideal es que sean de aluminio que son más livianas.

Están de moda las de cuatro ruedas, que son prácticas para desplazarse en los aeropuertos y estaciones, pero no en la calle. Tienen que tener un eje para girar 360 °, lo cual permite una mejor manipulación (cuando son dos ruedas, vienen fijas). Los dos expertos recomiendan que sean de silicona (no de plástico), que se deslizan más suavemente y no suenan.

Síguenos en Twitter y Facebook



No hay comentarios.:

Publicar un comentario