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martes, 20 de enero de 2015

Camine y conozca los pueblos más lindos de Colombia

Con sus calles empedradas y sus casas blancas, Barichara es considerado el pueblo más lindo de Colombia y hace parte de la red de pueblos patrimonio de Colombia.

Con su belleza natural, arquitectónica y cultural, invitan a descubrir el patrimonio del país.  



Son pueblitos pequeños, pero cargados de historia y riquezas arquitectónicas, culturales y naturales. Por eso supieron ganarse el título de Pueblos Patrimonio, una iniciativa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que busca ayudar a su preservación y fortalecimiento. 

Los Pueblos Patrimonio también han sabido utilizar este nuevo título para promocionar el turismo en sus regiones. Y tienen cómo hacerlo, pues son, a su vez, los pueblos más bonitos de Colombia.


Están en diferentes regiones del país y en ellos se encuentra diversidad, belleza natural, historia, tranquilidad, gente cálida y lo mejor de nuestras provincias.  Estos son los 17 Pueblos Patrimonio y sus principales atractivos, con los que cautivan a viajeros de Colombia y el mundo.

Barichara: el pueblo más bonito de Colombia

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Está ubicado en el departamento de Santander y gracias a su arquitectura, elaborada ciento por ciento en piedra, les permite a sus visitantes sentirse en un viaje a través del tiempo, hasta las épocas de la Colonia. Es un lugar ideal tanto para los que desean descansar, como para los que aman la emoción y la aventura.

Uno de sus monumentos arquitectónicos más representativos es la iglesia de la Inmaculada Concepción, ubicada en la plaza central. La cultura de Barichara se centra en sus ancestros, es por esto que en el recorrido se encuentran varios locales de artesanías con hamacas, alpargatas, vestidos típicos, collares, figuras talladas en piedra, mochilas y tapetes.

Es considerado ‘el pueblo más bonito de Colombia’ por la tranquilidad de sus calles, sus construcciones imponentes, la naturaleza exhuberante que lo rodea y la amabilidad de sus pobladores. Fue fundado el 29 de enero de 1705.

La playa de Belén: un pesebre entre esculturas fantásticas

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Este municipio del Norte de Santander es conocido como un pesebre viviente, rodeado de esculturas de piedra fantásticas.

A 45 minutos de Ocaña, ostenta de un destino privilegiado: el Parque Natural Los Estoraques, unas monumentales rocas puntudas esculpidas por el viento y el tiempo desde hace cuatro millones de años.

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La arquitectura de este pequeño poblado recuerda a un pesebre y atrae por su paz, quietud y tranquilidad. Es un lugar ideal para descansar. Fundado el 4 de diciembre de 1862, el reposo y el silencio son dos de los mayores atractivos de este pueblo neocolonial en donde predomina el color blanco en las fachadas de sus casas.

Buga: la cuna de El Milagroso

Buga

Guadalajara de Buga, en el departamento del Valle, es uno de los destinos turísticos más importantes del suroccidente del país y uno de los más importantes del turismo religioso. La ciudad alberga la Basílica del Señor de los Milagros, que es visitada por cientos de miles de católicos de Colombia y de diferentes países. La imagen del Señor de los Milagros es de las más veneradas en el país.

Pero hay mucho más en Buga. Su inagotable riqueza cultural, la belleza arquitectónica y colonial de sus calles e iglesias, junto con la amabilidad de sus habitantes, convierten a este municipio en uno de los Pueblos Patrimonio de Colombia.

Ciénaga: la ‘capital’ del realismo mágico

Ciénaga

Ubicado en el Magdalena, este municipio ofrece experiencias inolvidables ente sus calles llenas de historia y cultura. Posee dos costas en las que se puede disfrutar el mar Caribe y es uno de los puntos de acceso a la Sierra Nevada de Santa Marta, la formación montañosa litoral más alta del mundo, con una altura de 5.775 metros en sus picos nevados.

Este Pueblo Patrimonio se popularizó gracias a la novela colombiana ‘La marca del deseo’, en la cual recibió el título de ‘Pueblo escondido’. Además, sus calles están llenas de magia, pues que allí transcurrió parte de la historia de ‘Cien años de soledad’,  de Gabriel García Márquez.
No en vano, Ciénaga hace parte de la ruta ‘Macondo’, promovida por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Girón: huellas de la Colonia

Girón

San Juan de Girón está ubicado en el departamento de Santander, a siete kilómetros de su capital, Bucaramanga. Es conocido por sus calles empedradas, por sus balcones de madera adornados con flores y por conservar un estilo colonial con más de 370 años de historia.

La población fue fundada el 15 de enero de 1631 y es conocida como la 'Ciudad blanca', pues sus habitantes decidieron conservar las construcciones de tipo artesanal de la época colonial, obviamente, con blancas fachadas.

Honda: la ciudad de los puentes

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Esta población del norte del Tolima es conocida como ‘la ciudad de los puentes’ gracias a los 40 puentes que atraviesan los ríos Magdalena, Gualí y Guarinó. Está ubicada a 92 kilómetros de Ibagué, capital del departamento, y es considerada patrimonio de Colombia por su riqueza arquitectónica, cargada de historia e importantes hitos en el desarrollo económico del país debido al comercio que se movía allí gracias al río Magdalena.

Por sus casonas de madera con balcones florecidos y sus calles empedradas ha sido llamada también la ‘Cartagena’ del interior. El puente Navarro es la construcción más representativa del municipio. Fue el primero de su género en Suramérica y gracias a su estructura arquitectónica transporta a los turistas a épocas remotas en donde el fluvial y ferroviario eran los principales medios de transporte para llevar y traer alimentos, textiles y personas.

Los pescadores, en sus canoas sobre el río Magdalena, son una de las postales más retratadas por los turistas.

Jardín: colorido entre la montaña

Jardín

En este municipio antioqueño se combinan la historia, el arte y el aroma a café. Fundado en 1863, sus pobladores son la fiel representación de la hospitalidad y la amabilidad paisa. Es un pueblo de montaña que conserva en el aire la tranquilidad y el encanto entre sus calles de casonas coloridas.

Conocido como el ‘pueblo más bonito de Antioquia’, su plaza principal, declarada Bien de Interés Cultural, es el principal atractivo. Allí se destaca la basílica menor de la Inmaculada Concepción, toda una joya arquitectónica y religiosa.

En sus alrededores hay cuevas, charcos y montañas que convierten a este Pueblo Patrimonio, también, en un destino para el ecoturismo.

Mompox, la ciudad museo

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Fundado entre 1537 y 1540, Mompox es conocido también ‘la ciudad museo’ por su emblemática arquitectura colonial y su centro histórico. Monumento nacional desde 1959, en 1995 fue proclamado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco.

Caminar por sus calles, con el rumor del río Magdalena, es viajar a través del tiempo. En la época colonial fue un punto estratégico para la comercialización de oro a otros países y de allí que la joyería ocupe un papel importante entre su patrimonio y economía. Son mundialmente famosas las joyas que sus maestros tejen en la técnica de la filigrana.

La iglesia de Santa Bárbara, pintada de amarillo pálido, cautiva a los turistas con su arquitectura, en la que se destacan un balcón y tres ventanas. El cementerio es otro de sus patrimonios. Las tumbas y mausoleos son auténticas obras de arte.

Santa Fe de Antioquia, la ciudad madre de Antioquia

Santafe

Santa Fe de Antioquia es un pueblo que alberga toda la tradición antioqueña: casas coloniales, calles empedradas, iglesias, parques y carros antiguos. Su valor histórico permanece gracias a cada uno de sus habitantes que cuidan de la llamada ‘ciudad madre de Antioquia’.

Uno de los sitios más visitados por los viajeros es el Puente Colgante de Occidente, una majestuosa obra de ingeniería levantada sobre el río Cauca, que conecta con otros municipios de la región.
Sus pobladores se caracterizan por su fervor. De ello dan cuenta sus siete iglesias, las cuales conservan intactas construcciones de los siglos XVII y XVIII. Entre ellas se encuentran la catedral Metropolitana y las iglesias Santa Bárbara y de Jesús Nazareno. También cuenta con un Museo de Arte Religioso.

Entre sus destinos naturales se destacan los senderos Maria Centeno y La Sapera, caminos que cuentan el pasado de los arrieros paisas en medio de encantadores paisajes.

Magia en Villa de Leyva

Villa

Es el destino más visitado de Boyacá y uno de los preferidos por los extranjeros que llegan a Colombia. Sus calles, todas de piedra, conducen hacia una plaza inmensa -considerada como una de las más grandes de Colombia-, con su iglesia y sus fachadas blancas. Como telón de fondo, Villa de Leyva está adornado con un espeso y verde cordón montañoso y por paisajes de desierto.

Es un pueblo que ha sabido aprovechar su belleza para promover el turismo. Cuenta con una infraestructura hotelera, gastronómica y turística de primer nivel. Es fascinante caminar por sus calles y descubrir las tiendas de tejidos de lana y artesanías, todo, en un ambiente bohemio.

Villa de Leyva cuenta con varios parques temáticos: de autos clásicos, de avestruces y dinosaurios. El santuario de Santo Ecche Homo y los Pozos Azules son apenas dos de sus atractivos.

Jericó: el pueblo de la Santa Laura

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La tierra prometida. La mesa de Dios. Con esos apelativos conocen a Jericó, uno de los pueblos más bellos de Antioquia, al que se llega después de un recorrido de dos horas, desde Medellín, a través de una carretera ondulante.

También es la tierra de la primera santa de Colombia: la religiosa Laura Montoya Upegui. Un Cristo de cinco metros de alto sobre un pedestal del mismo tamaño, encumbrado en un cerro con los brazos abiertos, da la bienvenida a la población y es símbolo de la fe que allí palpita.

Gracias a la santa Laura, Jericó se ha convertido en un destino de turismo religioso. La visita comienza en la casa donde nació la religiosa el 26 de mayo de 1874. Allí está la pila de piedra donde la bautizaron a las cuatro horas de nacida.

En la catedral, ubicada en la plaza principal del pueblo, hay un monumento en bronce de la santa. Después de rezarle, los peregrinos se pierden en las calles de piedra de Jericó, adornadas por casonas de balcones de colores repletos de flores, hasta llegar a la calle del comercio donde el rey es el carriel. Hay talleres y tiendas donde elaboran y venden carrieles de todos los tipos, formas y colores, incluso, con la estampa de la santa Laura

Aguadas: ciudad de las brumas

Aguadas

En este pueblo caldense convergen mundos muy distintos: el natural, el histórico, el artesanal y el fiestero. De uno a otro se puede cambiar en cuestión de minutos, detalle que hace de este municipio uno de los más fascinantes del país.

"Tejiendo sombreros, tejiendo tonadas, la Iraca laboran tus niñas honradas, como los arrieros que van, día a día tejiendo jornadas”. Con esos versos el poeta Aurelio Martínez Mutis describe en su poema, Aguadas, una de las tradiciones más antiguas y significativas del país: la elaboración de sombreros de Iraca.

Esta prenda es todo un símbolo en Aguadas, un pueblo acunado a 128 kilómetros de Manizales, capital del departamento de Caldas. A él se puede llegar por la vía Panamericana, en el tramo que está entre Manizales y Medellín, tomando el desvío al municipio antioqueño de La Pintada.

Su arquitectura colonial, la naturaleza y el café son solo tres de sus principales atractivos.

El Tiempo

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