
Con su belleza natural, arquitectónica y cultural, invitan a descubrir el patrimonio del país.
Son pueblitos pequeños, pero cargados de
historia y riquezas arquitectónicas, culturales y naturales. Por eso
supieron ganarse el título de Pueblos Patrimonio, una iniciativa del
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo que busca ayudar a su
preservación y fortalecimiento.
Los Pueblos Patrimonio también
han sabido utilizar este nuevo título para promocionar el turismo en sus
regiones. Y tienen cómo hacerlo, pues son, a su vez, los pueblos más
bonitos de Colombia.
Están en diferentes regiones del país y
en ellos se encuentra diversidad, belleza natural, historia,
tranquilidad, gente cálida y lo mejor de nuestras provincias. Estos son
los 17 Pueblos Patrimonio y sus principales atractivos, con los que
cautivan a viajeros de Colombia y el mundo.
Barichara: el pueblo más bonito de Colombia

Está ubicado en el departamento de
Santander y gracias a su arquitectura, elaborada ciento por ciento en
piedra, les permite a sus visitantes sentirse en un viaje a través del
tiempo, hasta las épocas de la Colonia. Es un lugar ideal tanto para los
que desean descansar, como para los que aman la emoción y la aventura.
Uno de sus monumentos arquitectónicos
más representativos es la iglesia de la Inmaculada Concepción, ubicada
en la plaza central. La cultura de Barichara se centra en sus ancestros,
es por esto que en el recorrido se encuentran varios locales de
artesanías con hamacas, alpargatas, vestidos típicos, collares, figuras
talladas en piedra, mochilas y tapetes.
Es considerado ‘el pueblo más bonito de
Colombia’ por la tranquilidad de sus calles, sus construcciones
imponentes, la naturaleza exhuberante que lo rodea y la amabilidad de
sus pobladores. Fue fundado el 29 de enero de 1705.
La playa de Belén: un pesebre entre esculturas fantásticas

Este municipio del Norte de Santander es conocido como un pesebre viviente, rodeado de esculturas de piedra fantásticas.
A 45 minutos de Ocaña, ostenta de un
destino privilegiado: el Parque Natural Los Estoraques, unas
monumentales rocas puntudas esculpidas por el viento y el tiempo desde
hace cuatro millones de años.

La arquitectura de este pequeño poblado
recuerda a un pesebre y atrae por su paz, quietud y tranquilidad. Es un
lugar ideal para descansar. Fundado el 4 de diciembre de 1862, el reposo
y el silencio son dos de los mayores atractivos de este pueblo
neocolonial en donde predomina el color blanco en las fachadas de sus
casas.
Buga: la cuna de El Milagroso

Guadalajara de Buga, en el departamento
del Valle, es uno de los destinos turísticos más importantes del
suroccidente del país y uno de los más importantes del turismo
religioso. La ciudad alberga la Basílica del Señor de los Milagros, que
es visitada por cientos de miles de católicos de Colombia y de
diferentes países. La imagen del Señor de los Milagros es de las más
veneradas en el país.
Pero hay mucho más en Buga. Su
inagotable riqueza cultural, la belleza arquitectónica y colonial de sus
calles e iglesias, junto con la amabilidad de sus habitantes,
convierten a este municipio en uno de los Pueblos Patrimonio de
Colombia.
Ciénaga: la ‘capital’ del realismo mágico

Ubicado en el Magdalena, este municipio
ofrece experiencias inolvidables ente sus calles llenas de historia y
cultura. Posee dos costas en las que se puede disfrutar el mar Caribe y
es uno de los puntos de acceso a la Sierra Nevada de Santa Marta, la
formación montañosa litoral más alta del mundo, con una altura de 5.775
metros en sus picos nevados.
Este Pueblo Patrimonio se popularizó
gracias a la novela colombiana ‘La marca del deseo’, en la cual recibió
el título de ‘Pueblo escondido’. Además, sus calles están llenas de
magia, pues que allí transcurrió parte de la historia de ‘Cien años de
soledad’, de Gabriel García Márquez.
No en vano, Ciénaga hace parte de la ruta ‘Macondo’, promovida por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Girón: huellas de la Colonia

San Juan de Girón está ubicado en el
departamento de Santander, a siete kilómetros de su capital,
Bucaramanga. Es conocido por sus calles empedradas, por sus balcones de
madera adornados con flores y por conservar un estilo colonial con más
de 370 años de historia.
La población fue fundada el 15 de enero
de 1631 y es conocida como la 'Ciudad blanca', pues sus habitantes
decidieron conservar las construcciones de tipo artesanal de la época
colonial, obviamente, con blancas fachadas.
Honda: la ciudad de los puentes

Esta población del norte del Tolima es
conocida como ‘la ciudad de los puentes’ gracias a los 40 puentes que
atraviesan los ríos Magdalena, Gualí y Guarinó. Está ubicada a 92
kilómetros de Ibagué, capital del departamento, y es considerada
patrimonio de Colombia por su riqueza arquitectónica, cargada de
historia e importantes hitos en el desarrollo económico del país debido
al comercio que se movía allí gracias al río Magdalena.
Por sus casonas de madera con balcones
florecidos y sus calles empedradas ha sido llamada también la
‘Cartagena’ del interior. El puente Navarro es la construcción más
representativa del municipio. Fue el primero de su género en Suramérica y
gracias a su estructura arquitectónica transporta a los turistas a
épocas remotas en donde el fluvial y ferroviario eran los principales
medios de transporte para llevar y traer alimentos, textiles y personas.
Los pescadores, en sus canoas sobre el río Magdalena, son una de las postales más retratadas por los turistas.
Jardín: colorido entre la montaña

En este municipio antioqueño se combinan
la historia, el arte y el aroma a café. Fundado en 1863, sus pobladores
son la fiel representación de la hospitalidad y la amabilidad paisa. Es
un pueblo de montaña que conserva en el aire la tranquilidad y el
encanto entre sus calles de casonas coloridas.
Conocido como el ‘pueblo más bonito de
Antioquia’, su plaza principal, declarada Bien de Interés Cultural, es
el principal atractivo. Allí se destaca la basílica menor de la
Inmaculada Concepción, toda una joya arquitectónica y religiosa.
En sus alrededores hay cuevas, charcos y
montañas que convierten a este Pueblo Patrimonio, también, en un
destino para el ecoturismo.
Mompox, la ciudad museo

Fundado entre 1537 y 1540, Mompox es
conocido también ‘la ciudad museo’ por su emblemática arquitectura
colonial y su centro histórico. Monumento nacional desde 1959, en 1995
fue proclamado Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco.
Caminar por sus calles, con el rumor del
río Magdalena, es viajar a través del tiempo. En la época colonial fue
un punto estratégico para la comercialización de oro a otros países y de
allí que la joyería ocupe un papel importante entre su patrimonio y
economía. Son mundialmente famosas las joyas que sus maestros tejen en
la técnica de la filigrana.
La iglesia de Santa Bárbara, pintada de
amarillo pálido, cautiva a los turistas con su arquitectura, en la que
se destacan un balcón y tres ventanas. El cementerio es otro de sus
patrimonios. Las tumbas y mausoleos son auténticas obras de arte.
Santa Fe de Antioquia, la ciudad madre de Antioquia

Santa Fe de Antioquia es un pueblo que
alberga toda la tradición antioqueña: casas coloniales, calles
empedradas, iglesias, parques y carros antiguos. Su valor histórico
permanece gracias a cada uno de sus habitantes que cuidan de la llamada
‘ciudad madre de Antioquia’.
Uno de los sitios más visitados por los
viajeros es el Puente Colgante de Occidente, una majestuosa obra de
ingeniería levantada sobre el río Cauca, que conecta con otros
municipios de la región.
Sus pobladores se caracterizan por su
fervor. De ello dan cuenta sus siete iglesias, las cuales conservan
intactas construcciones de los siglos XVII y XVIII. Entre ellas se
encuentran la catedral Metropolitana y las iglesias Santa Bárbara y de
Jesús Nazareno. También cuenta con un Museo de Arte Religioso.
Entre sus destinos naturales se destacan
los senderos Maria Centeno y La Sapera, caminos que cuentan el pasado
de los arrieros paisas en medio de encantadores paisajes.
Magia en Villa de Leyva

Es el destino más visitado de Boyacá y
uno de los preferidos por los extranjeros que llegan a Colombia. Sus
calles, todas de piedra, conducen hacia una plaza inmensa -considerada
como una de las más grandes de Colombia-, con su iglesia y sus fachadas
blancas. Como telón de fondo, Villa de Leyva está adornado con un espeso
y verde cordón montañoso y por paisajes de desierto.
Es un pueblo que ha sabido aprovechar su
belleza para promover el turismo. Cuenta con una infraestructura
hotelera, gastronómica y turística de primer nivel. Es fascinante
caminar por sus calles y descubrir las tiendas de tejidos de lana y
artesanías, todo, en un ambiente bohemio.
Villa de Leyva cuenta con varios parques
temáticos: de autos clásicos, de avestruces y dinosaurios. El santuario
de Santo Ecche Homo y los Pozos Azules son apenas dos de sus
atractivos.
Jericó: el pueblo de la Santa Laura

La tierra prometida. La mesa de Dios.
Con esos apelativos conocen a Jericó, uno de los pueblos más bellos de
Antioquia, al que se llega después de un recorrido de dos horas, desde
Medellín, a través de una carretera ondulante.
También es la tierra de la primera santa
de Colombia: la religiosa Laura Montoya Upegui. Un Cristo de cinco
metros de alto sobre un pedestal del mismo tamaño, encumbrado en un
cerro con los brazos abiertos, da la bienvenida a la población y es
símbolo de la fe que allí palpita.
Gracias a la santa Laura, Jericó se ha
convertido en un destino de turismo religioso. La visita comienza en la
casa donde nació la religiosa el 26 de mayo de 1874. Allí está la pila
de piedra donde la bautizaron a las cuatro horas de nacida.
En la catedral, ubicada en la plaza
principal del pueblo, hay un monumento en bronce de la santa. Después de
rezarle, los peregrinos se pierden en las calles de piedra de Jericó,
adornadas por casonas de balcones de colores repletos de flores, hasta
llegar a la calle del comercio donde el rey es el carriel. Hay talleres y
tiendas donde elaboran y venden carrieles de todos los tipos, formas y
colores, incluso, con la estampa de la santa Laura
Aguadas: ciudad de las brumas

En este pueblo caldense convergen mundos
muy distintos: el natural, el histórico, el artesanal y el fiestero. De
uno a otro se puede cambiar en cuestión de minutos, detalle que hace de
este municipio uno de los más fascinantes del país.
"Tejiendo sombreros, tejiendo tonadas,
la Iraca laboran tus niñas honradas, como los arrieros que van, día a
día tejiendo jornadas”. Con esos versos el poeta Aurelio Martínez Mutis
describe en su poema, Aguadas, una de las tradiciones más antiguas y
significativas del país: la elaboración de sombreros de Iraca.
Esta prenda es todo un símbolo en
Aguadas, un pueblo acunado a 128 kilómetros de Manizales, capital del
departamento de Caldas. A él se puede llegar por la vía Panamericana, en
el tramo que está entre Manizales y Medellín, tomando el desvío al
municipio antioqueño de La Pintada.
Su arquitectura colonial, la naturaleza y el café son solo tres de sus principales atractivos.
El Tiempo

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