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lunes, 3 de febrero de 2020

Siete planes para descubrir Playa del Carmen

Es uno de los destinos más visitados de México y está entre los preferidos por viajeros del mundo.

Playa del Carmen

Hay una mezcla de sonidos: el mar, la música, las aves, las charlas de turistas. Unos toman el sol mientras sostienen algún trago en la mano o comen alguna chuchería preparada para acompañar la tarde. Otros se meten de cabeza al mar y salen despeinados, como rebautizados por el agua tibia del Caribe. Hay, también, niños sentados a la orilla, jugando con sus baldes y sus rastrillos. Así, con la isla de Cozumel en el horizonte, en este rincón de Playa del Carmen las vacaciones son ley. Desaparece la noción de tiempo y de preocupación. Es el sueño del viajero que quiere playa, brisa y mar.

Más de 125.000 viajeros que escogieron Playa del Carmen para disfrutar su temporada de descanso al final del 2019 –según cifras de la autoridad de turismo– no pueden estar equivocados. Esta ciudad costera, que nació con vocación turística y ofrece hoy una amplia oferta de planes y actividades para todo tipo de turistas, es también una de las mejores anfitrionas. Desde hace 17 años es sede del Riviera Maya Jazz Festival, un evento abierto a todo el público e instalado a orillas del mar, en el que han participado artistas como Chucho Valdés, Chick Corea, Herbie Hancock o Bobby McFerrin.
Además de programarse para gozar este festival, estos son algunos planes para hacer en Playa del Carmen.


Esnórquel en Cozumel

Playa del Carmen

El careteo o buceo en el Parque Nacional Arrecifes de Cozumel se destaca entre los muchos planes para hacer. Este escenario es un lugar natural que tiene una extensión de 120 kilómetros cuadrados y es hogar de delfines, tortugas carey, caguamas, manatís, peces de colores y más especies. Desde el puerto de Playa del Carmen salen ferris públicos cada media hora hacia la isla de Cozumel. El recorrido tarda unos 40 minutos, y los precios de los tiquetes están alrededor de los 300 pesos mexicanos (53.600 pesos colombianos, aprox.) ida y vuelta.

Recorrer la Quinta avenida

Playa del Carmen

Quien no camina los 3 kilómetros de la Quinta Avenida no conoce Playa del Carmen. Esta calle peatonal es el corazón turístico de la ciudad, con su variada oferta de restaurantes, bares, tiendas de artesanías y otras curiosidades, como un hermoso cenote escondido en el patio interior de un almacén. El recorrido puede tener como punto de partida el Paseo del Carmen (plaza perfecta para tomar café), seguir por el parque Fundadores y continuar hasta la avenida Doce, en donde se mueve la vida nocturna (aquí no sobra una visita a Coco Bongo, una de las discotecas más famosas de Playa).

Caminar y oír la historia

Playa del Carmen

Estación México es una empresa de tours gratuitos (aunque al final, cada viajero aporta la suma que considera adecuada). Uno de sus principales recorridos es descubrir la ciudad a pie y escuchar algunas anécdotas de este lugar y del país. Wendy viene de Ciudad de México y es una de las guías que acompañan a los viajeros. Mientras les muestra monumentos y cuenta la historia de algunas calles y ofrece recomendaciones gastronómicas, como probar los productos de Ah Cacao.

Visitar Punta venado

Playa del Carmen

Las zonas de playa de la ciudad pueden resultar muy tumultuosas para algunos. Para ellos, a solo 25 minutos de Playa del Carmen está el club Punta Venado, un espacio que cuenta con 24 kilómetros de arena blanca y que ofrece una mesa de bufé y la posibilidad de practicar deportes náuticos como kayak, paddle boarding o esnórquel. Un pasadía familiar o la celebración de un evento privado pueden reservarse a través de la empresa Cancun Adventures.

‘Tour’ de grafitis

Playa del Carmen

Una manera de conocer una cara diferente de una ciudad es a través del arte urbano. Y mejor si es a bordo de una bici. Este es justamente el recorrido que ofrece Estación México, en el que los viajeros escuchan por qué el grafiti y los murales tienen función social en las zonas deprimidas, así como las leyendas, parte de la historia del país y los íconos que inspiran las obras de los artistas mexicanos, como, por ejemplo, un enorme mural de Cantinflas, uno de los actores mexicanos más recordados y reconocidos en el mundo, o el homenaje a Tin Tan, actor, cantante y comediante de la época del cine de oro mexicano.

Comer en la plaza 28 de julio

Playa del Carmen

A pocas calles de la Quinta Avenida –y con un ambiente más local y menos turístico– está la plaza 28 de julio. Los fines de semana varios mercados se toman el lugar: artesanías, ropas tradicionales, bebidas y comida son la principal oferta. Tacos al pastor, marquesitas (rellenas de arequipe o chocolate) e, incluso, tortillas vegetarianas son las deliciosas opciones.

Ir a Mamita’s beach club

Playa del Carmen

El Riviera Maya Jazz Festival se celebra cada año a orillas del Caribe. Para el evento se instala un escenario junto al mar, se convocan grandes representantes del género y se dispone la playa para el público, que no paga entrada. En medio de esta fiesta, el bar Mamita’s Beach Club se convierte en la sede perfecta para que quienes pasan de la arena disfruten la música y prueben los platos y bebidas del club en camas y tumbonas dispuestas frente al mar. La próxima oportunidad de disfrutar el festival será desde el 26 hasta el 28 de noviembre.

El Tiempo


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jueves, 17 de octubre de 2019

Curazao: el Caribe no masivo en clave holandesa

En esta isla, el visitante podrá encontrarse con lindas playas y un mundo subacuático que invita.

Curazao

‘¿Kon ta bai? Mi ta bon’.

De tan simpático y simplón, el papiamento parece un idioma de niños.

Es la lengua criolla que en el siglo XVIII improvisaron, para comunicarse entre sí, esclavos africanos, colonos holandeses, venezolanos y judíos sefardíes venidos de Portugal y Brasil; la misma que hoy se habla en todos los hogares curazoleños y la que, apenas en 2007, alcanzó el título de idioma oficial de Curazao, junto con el ya consolidado holandés.


Curazao fue una isla cosmopolita. A esta porción de tierra de 444 km² llegaron los españoles en 1499, que la colonizaron hasta 1634, cuando aparecieron los holandeses y la anexaron a su corona. Unos años más tarde desembarcaron colonos judíos sefardíes, provenientes de Pernambuco (Brasil), que en ese entonces era colonia holandesa, y se sumaron a la élite blanca. En otro rango social –junto con los indígenas– se acomodaron, no muy cómodos, los africanos: con puerto disponible y sin posibilidad de comercializar productos agrícolas por el clima semiárido, Curazao fue el principal centro de venta de esclavos a las colonias europeas en América. El mercado de trata de personas se acabó en 1863. La crisis de la isla improductiva empujó a miles de trabajadores a emigrar a Cuba, a las plantaciones de caña de azúcar. El Gobierno holandés trajo entonces una nueva mano de obra: indios, chinos e indonesios. Pasaron también una ocupación británica y una invasión francesa, pero los holandeses recuperaron el territorio. En 1912, la economía repuntó: a partir del descubrimiento de yacimientos de petróleo en Venezuela, se creó en la isla una de las refinerías más grandes del mundo, que actualmente es la principal fuente de ingresos curazoleños.

No hace mucho que Curazao dejó de ser Antilla holandesa: es territorio autónomo del Reino de los Países Bajos desde octubre de 2010. Independiente en su economía y gobierno, elige a su primer ministro, aunque el gobernador aún es designado por la reina de Holanda, es decir, Máxima Zorreguieta. Y causa admiración que la mayoría de los habitantes hablen tan bien cuatro idiomas: papiamento, holandés, inglés y español. “¿Qué lengua prefiere?” es la pregunta que hacen grandes y chicos cuando una se acerca a conversar.


Punda y Otrobanda

El agua di Lamunchi, una refrescante limonada que venden por la calle, resulta imprescindible para la caminata urbana bajo el sol. Otro punto es que resulta difícil estacionar sin pagar, pero hay un secreto a voces: el parqueo del exclusivo mall Renaissance, en Otrobanda, está abierto 24 horas y es gratuito. Este centro comercial, que congrega marcas como Swarovski, Tifany y Armani, queda a una cuadra de la céntrica plaza Luis Brillion, con la mejor vista de Punda. Frente a la plaza está el ferri que cruza el canal en un minuto.

Las fotogénicas 15 fachadas del período colonial holandés de la calle Handelskade, a orillas del canal, son como un pedacito de Ámsterdam. Antiguas y bellas, consiguieron ser patrimonio de la humanidad. El primer edificio de la hilera es amarillo, de 1708, y hoy lo ocupa la perfumería Penha, donde hacen estragos los cruceristas (viajeros que se desplazan en crucero) que recalan en este puerto libre de impuestos. Le siguen Iguana Café, la casa verde de telas Akerman, el Banco de Venezuela, una joyería –también atacada por cruceristas– y más comercios.

Al final de esta cuadra ilustre aparece el Mercado Flotante, una sucesión de barcos venidos a diario desde Venezuela con productos frescos para vender, que aquí escasean. Llegan temprano y se quedan hasta las 6 de la tarde. Los curazoleños ya se acostumbraron a este ritual, que se repite desde 1937 merced a un tratado con Venezuela para frenar el contrabando.

Luego de cruzar el canal Waaigat de Punda por el puente peatonal Reina Guillermina aparece el Scharloo, antiguo barrio judío con mansiones de 1700 que mantienen la estrella de David en las rejas. Hoy son embajadas, escuelas, oficinas municipales, bancos de coloridas y ornamentadas fachadas.

Otro rincón histórico de Punda es el fuerte Ámsterdam, germen de la ciudad construido en 1634 por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. Hoy es sede del Gobierno. Junto al fuerte, en la punta de Punda, sobresale el edificio más alto de la isla: el Plaza Hotel Curazao.

Regresamos a Otrobanda en el ferri y empezamos a recorrer este barrio residencial del siglo XVIII desde el Rif Fort, fuerte de 1828 erigido con piedras del mar y convertido en patio de comidas y centro comercial. A unos metros, frente a la bahía, está la plaza central: parque Brillion, donde se besan las parejas, se juntan los amigos y cada 31 de diciembre se despide el año con una bendición del obispo.

En Breedestrat, la calle principal, y también la más comercial, hay un cierto aire pueblerino: predominan los locales de ropa barata y los bares chinos al paso. Unas cuadras más arriba, la calle se embellece con casonas de colores. También está el Bar Netto, donde desde 1954 se fabrica el famoso Rom Berde (ron verde), con fuerte gusto a anís. Su fundador, Netto Costa, murió en 2004, pero su socio y actual dueño, Jesús María Cenoman, continúa fabricando y despachando la mítica bebida y cervezas holandesas a nativos y turistas.


Las playas

Atravesamos los caseríos de Bandabao (lado de abajo) y entramos en zona de antiguas salinas y plantaciones en un paisaje semiárido, de tierra roja y espinillos. Aparece la primera Landhuis (casona de campo): Jan Kok. Es una de las 55 históricas construcciones de los siglos XVII, XVIII y XIX que sobreviven en la isla. Eran las viviendas de los holandeses propietarios de las tierras de cultivos y ganaderas. Hay más de 20 ‘Landhuizen’ abiertas al público: hoy son restaurantes, galerías de arte, centros culturales y hasta una fábrica de licor. Más adelante aparece la primera de las más de 20 playas de esta costa: Daai Booi Bai, una de las públicas, porque se debe aclarar que también las hay privadas, en las que toca pagar para ingresar.

Seguimos el viaje, y enseguida aparece la privada Porto Marí, pulcra y angosta, con su arena fina ocupada por una hilera de sillas de playas mullidas. Un largo muelle permite una zambullida más allá de las rocas que pueden aparecer en la orilla. Las máscaras y aletas de esnórquel son tan frecuentes como los trajes de baño en este mar traslúcido. Porto Marí es una muy linda playa con buena infraestructura: centro de buceo, espacio para masajes y bar-restaurante donde nos sirven un refrescante trago llamado tincho: espumante con hojas de menta y agua gasificada. La que sigue es Lagún, pequeña playa pública de pescadores, rodeada de acantilados. Hay árboles en la arena; entre ellos, un ejemplar de ‘manzaninha’, cuyo fruto es venenoso, según alerta un vistoso cartel. Seguimos viaje y pasamos por el acceso a las públicas Cas Abao y Jeremi (aquí construyeron un ‘resort’) antes de llegar a la más hermosa playa de Curazao: Kenepa o Groot Knip, según se la llame en papiamento u holandés. En realidad son dos playas: Kenepa Chiki (pequeña, ideal para esnórquel) y Kenepa Abou (la de abajo), la preferida de los que conocen al dedillo la isla.

Ya en el tramo final, en la punta de la isla aparecen West Pund Bai, playa Piskado (de pescadores, con barquitos), playa Kulki y West Pund, con arena oscura de origen volcánico. De la primera a la última no hay que irse antes del atardecer, cuando el sol se ahoga en el Caribe.


Mar ‘on the rocks’

Otra caminata conduce a Boka Tabla, donde hay que descender a una cueva subterránea en donde se ve y se siente el ingreso del mar como si uno fuera una piedra más. Más allá está Boka Kalki, donde no hay nada espectacular más que la exhibición del trabajo de erosión del mar. Un bosque de árboles con troncos muy retorcidos da paso a una playa con grandes rocas que forman una muestra de esculturas. En cada una de ellas, el mar talló una trama diferente, con una persistencia asombrosa.

NORA VERA
LA NACIÓN (Argentina) - GDA



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miércoles, 14 de agosto de 2019

A descubrir Barú, un paraíso en el Caribe colombiano

Los sectores público y privado se unen para promocionar esta zona costera.

Playas para vacaciones

El hotel Barú Playa, Aura Hotel Barú, Hotel Playa Manglares, Hotel Isla del Encanto y el Aviario Nacional de Colombia, con el apoyo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo a través de Fontur, lanzaron la campaña ‘Barú, un mundo natural por descubrir’, con la que buscan convocar a visitantes del mundo para que conozcan esta península, ubicada hacia el sur de Cartagena. Es reconocida como uno de los ecodestinos más diversos del continente, que tiene aún mucho que ofrecer.

Barú es un sitio ideal para los 'pajareros'. Especies como garzas reales, carpinteros, pelícanos o turpiales habitan la región. Algunas son endémicas, como la guacharaca caribeña, la guacharaca guajira, el colibrí cienaguero, el carpintero castaño, el chamicero bigotudo y el atrapamoscas venezolano que, sumadas a muchísimas más que cruzan el cielo caribeño. Los avituristas pueden hacer estos planes con la seguridad de ofrecer estadías cómodas, seguras, exclusivas y con buen servicio y atención para recibir a visitantes tanto nacionales como extranjeros.

Es importante destacar que los ecosistemas de la isla son el refugio perfecto de muchas especies de flora y fauna que coexisten en esta región y que son un insumo educativo para aprender de ellas, a través de ecoturismo, y contribuir al desarrollo socio-cultural de las comunidades nativas.

Como si fuera poco, Barú es un destino de sol y playa por excelencia, con sus aguas cristalinas, arenas blancas, una de las playas más bellas de Colombia, canales de manglar, espejos de agua, jardines y pastos submarinos y cientos de peces de colores. No en vano tiene una ubicación privilegiada frente al mar Caribe con el Canal del Dique detrás. 

Allí está también el Parque Nacional los Corales del Rosario y de San Bernardo, área protegida que cobija una de las barreras de arrecifes más extensas del Caribe Colombiano.


Todo por la conservación del bosque seco tropical
Aunque Barú tiene todas las condiciones para ser un paraíso, este bosque seco tropical se encuentra críticamente amenazado, ya que ha perdido gran porcentaje de su cobertura original y mucho de lo que existe hoy son pequeños fragmentos trasformados por el hombre.

Con ‘Barú, un mundo natural por descubrir’ se busca crear conciencia ambiental en la comunidad local y en los turistas, para que en conjunto se logre reducir las amenazas que afectan la integridad ecológica de este ecosistema. Los promotores de esta campaña saben que solo dando a conocer esta belleza natural única será posible, cuidarla, quererla y conservarla.
El Tiempo
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lunes, 12 de agosto de 2019

Curazao en cuatro tiempos, ¿qué hacer en la isla?

En esta isla del Caribe se pueden disfrutar muchos más atractivos que el mar. Su variada oferta gastronómica, el encanto de la calle Willemstad y diferentes deportes extremos son algunas de las cosas que se pueden hacer allí.




El encanto de Curazao reside tanto en sus playas como en sus calles. Esta isla, también llamada de la curación, en la que abandonaron a los esclavos más enfermos, traídos de otras tierras durante la Conquista, se ha convertido en un llamativo atractivo turístico para la región, no solo por su cercanía y valor histórico, sino también por la variedad de actividades que se pueden realizar allí.
La isla, de 444 km, es la más grande de las tres Antillas Holandesas, de las que también hacen parte Aruba y Bonaire. Con no más de 161.000 habitantes, a todo visitante recibe con calidez, pues allí todos hablan español, inglés, holandés, portugués y francés, como consecuencia de las múltiples conquistas de la isla, pero principalmente papiamento, un lenguaje sencillo, mezcla de todos los anteriores.
Dushi es su palabra más encantadora y quizás la que mejor define a la isla. Aunque no tiene traducción al español, se puede definir como todo lo bueno, lo lindo y agradable, por lo que es normal que sea lo que más se escuche entre sus pobladores. Dushi define su arte, que se puede encontrar en cada calle, pero también cada playa y atracción que se quiera conocer.
Curazao es camaleónico, pues tiene la capacidad tanto de ofrecer planes románticos como acuáticos y deportivos, que junto a su gastronomía y arte hacen más que agradable el paso por la isla. Estos son cuatro planes, en cuatro tiempos, que se pueden disfrutar en esta isla del Caribe.

Hay que vivir la playa

Con más de 40 playas distribuidas por toda la isla, Curazao es un paraíso para visitar en cualquier época del año, ya que se encuentra en una zona sin tormentas. A la calma de sus playas y el agua cristalina se suma que en la mayoría de ellas se ofrece una variedad de actividades que van desde bucear y visitar el acuario, donde el mayor atractivo son los delfines y las tortugas, hasta prácticas de esquí acuático y recorridos por la isla a bordo de una cuatrimoto. Esta última actividad brinda la oportunidad de conocer gran parte de la zona más árida, cuevas y altos riscos, así como el borde más rocoso de las playas y disfrutar de la vista, en recorridos que pueden ser hasta de cuatro horas.

El arte se respira en cada esquina

Desde que se llega a la isla se destacan los colores de sus calles. Entre letreros en papiamento e inglés es tradicional encontrar grandes obras de artistas de la playa. Mujeres negras pintadas por André se encuentran colgadas en las paredes de diferentes hoteles y mercados, mientras en las calles es tradicional encontrar chichis, esculturas de mujeres exuberantes, con grandes senos y caderas, que identifican a las curaqueñas.
Pero quizás una de las actividades más significativas es la que adelanta Omar Sling. El artista antillano, conocido por hacer arte con cosas recicladas, es el creador de Koko Yoko, que en papiamento significa cacareo. En su taller, el escultor invita a los turistas a pintar su propio gallo con acuarelas de colores.
Además, la isla es sonora. Cada año, en agosto, se realiza el Festival de Jazz, en el que no solo se dan cita artistas del género, sino además otros del momento. Este año, el encuentro es del 29 de agosto al 1º de septiembre y contará con la participación de artistas como Mariah Carey, Maroon 5 y Juan Luis Guerra.

Un trago para disfrutar

La fábrica de licores de Curazao es uno de los lugares imperdibles para visitar. La mayoría de los cocteles que se ofrecen en la isla son hechos a base de una bebida tradicional preparada con las cáscaras de la laraha, una especie de naranja muy amarga que crece en la isla y pocos se atreven a comer. Además de conocer todo el proceso de destilación, en esta pequeña fábrica, donde la mayor parte del proceso es manual, se dictan talleres para preparar cocteles. Estos no solo incluye los licores de la fábrica, sino otros tradicionales de Centroamérica.

La calle de Willemstad

Cruzar el puente Queen Emma da la posibilidad de ver los buques y cruceros que entran y salen de la isla, además de disfrutar del encanto de Willemstad, las cerca de 600 casas de colores que desde 1997 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Allí no solo se pueden encontrar las icónicas casas de colores que identifican a la isla. También hay calles como Punda Vibes, donde se puede disfrutar de un buen coctel y de bailes tradicionales de la isla, y recorrer el malecón, donde hay reconocidos restaurantes, además de reconocidas marcas, o, si la visita es en pareja, aprovechar para confirmar su amor en el corazón de candados, ubicado junto al mar.
En fin, la isla se puede disfrutar de mil maneras, por el atractivo de sus playas y por su cultura, que en definitiva es lo que hay que deleitar.
El Espectador
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martes, 25 de junio de 2019

¿Qué tener en cuenta antes y durante un viaje con niños?

Más allá del bloqueador solar, es importante que los padres planifiquen con tiempo los días de descanso, revisen los horarios de vuelos y que el destino cumpla con las condiciones necesarias para el entretenimiento de todos.



Dicen los expertos y el rumor popular que el cerebro de los niños es similar a una esponja, pues entre los tres y cinco años está programado y preparado para aprender de básicamente todo a lo que se vea expuesto. Es en esta etapa cuando desarrollan el lenguaje y los comportamientos, y fortalecen los recuerdos que los acompañarán toda la vida.
Los niños crecen a una velocidad tan rápida que los padres están casi que obligados a aprovechar su infancia para exprimir al máximo la niñez y crear recuerdos que los pequeños atesoren incluso cuando empiecen en la búsqueda de la independencia.
Un recuerdo que sin duda ningún niño olvida es el viaje que realizó en compañía de su familia por primera vez. Llámese conocer el mar, salir de la ciudad o incluso fuera del país.
Sin embargo, al viajar con los más pequeños de la casa se deben tener en cuenta varios factores, tanto de seguridad como de entretenimiento y planeación. “Cuando están buscando los vuelos es importante que tengan en cuenta los filtros. Por ejemplo, que los horarios se adapten a los niños. Los padres muchas veces deciden viajar a las seis de la mañana para aprovechar el día, pero resulta que eso es un problema, porque todos van a llegar más cansados al destino”, explica Claudia Téllez, mánager regional de mercados hispanos para el cono sur de Kayak. 
La planificación, más allá de estar ligada con los niños, está relacionada con los costos. Cuando se planea con antelación existe la posibilidad de encontrar mejores tarifas, sobre todo si el viaje es a un destino lejano donde la oferta es más reducida. 
Otro tema a tener en cuenta, detalla Lina Marcela Morales, especialista de mercadeo e innovación para turismo de Compensar, es el de la seguridad, pues “durante el viaje, lo más importante es no perder de vista a los niños y recordar que se está lejos de casa, así que hay que ser precavidos y cuidadosos en todos los sentidos”. Por otra parte, recomienda validar muy bien a dónde ir, por ejemplo cuando son pequeños sugiere que lo mejor es escoger lugares de playa, piscinas y que cuenten con parques o reservas naturales. 
Estas son seis recomendaciones que ofrecen las expertas antes de empacar maletas y durante el viaje. Tome nota.
Recomendaciones:  Antes de escoger el destino, deben investigarlo, saber qué tipos de actividades se van a realizar y si son aptas para los niños, el tiempo de viaje y el clima.También es necesario tener un presupuesto planificado y revisar que los hoteles tengan las instalaciones y la logística adecuadas para todos. Comprar el servicio “all inclusive” puede ser la mejor opción no solo porque evita recorrer largas distancias, sino además permite ahorrar gastos adicionales. Durante el viaje, lo más importante es no perder de vista a los niños y ser precavidos. 
¿Qué características debe tener el destino?: Debe tener actividades para los niños, que no sean de climas extremos, que los desplazamientos no sean tan largos para así evitar la incomodidad en ellos, y que también sea del agrado de los padres.
Hay lugares que son para caminar, para recorrer museos, visitar galerías y tal vez estas actividades a ciertas edades no les resultan tan atractivas. Lo ideal es buscar destinos de playa o de parques de diversiones tipo Disney, ciudades “kids friendly” con sitios como acuarios, que les llamen la atención y les permitan vivir una experiencia inolvidable. 
Planeación del viaje: Para viajar al exterior, lo ideal es planearlo con tres meses de anticipación, y para nacionales por lo menos un mes. Lo que siempre se busca con la planeación es que las familias puedan escoger, comparar y lograr obtener muy buenos precios. Al estar monitoreando con el tiempo suficiente, los viajeros podrán conocer los precios, saber cómo se va comportando el mercado y así podrá elegir la fecha y el precio que más le convenga; sin embargo, cabe resaltar que hay promociones que son de un día para otro y esas son las mejores, así que si ya tenemos elegido el destino, lo mejor es ser flexibles en las fechas y aprovechar cuando veamos esas oportunidades únicas.
Destinos recomendados: Esto depende de los integrantes de la familia, pues se deben validar la edad y los gustos. Cada vez hay más familias que buscan vacaciones diferentes, que quieren  que desde pequeños los niños sean “guerreros” y que estén dispuestos a todo. Pero de manera genérica si viajamos con niños el top es: Eje Cafetero, Santa Marta o lugares de clima cálido, diseñados para la diversión de grandes y pequeños, como los hoteles Lagomar y Lagosol, muy cerca a Bogotá (Girardot y Nilo). En el ámbito internacional los más comunes y recomendados son: Orlando, con sus parques de diversiones; Punta Cana, gracias a esa amplia oferta de todo incluido, y Cancún, por sus playas.  
Errores más comunes: Pensar solo en ellos y no en todos los integrantes de la familia, sus gustos y aptitudes, pues no todos los destinos son para todo el mundo. Cuando organizamos los planes debemos tener en cuenta cuál es el clima, la altura y hasta la comida. La invitación, siempre es buscar destinos que les agraden a todos y preguntar, investigar, asesorarse con su agencia de viajes o asesor de turismo.  Otro error muy común es irse a zonas de playa donde la marea no es la más adecuada para niños; con ellos se debe buscar un mar tranquilo y no un espacio de surfistas. En Centroamérica no todas las playas son para familia y eso es importantísimo tenerlo en cuenta por seguridad. 
La edad ideal: Con los niños se puede viajar en cualquier momento, pero sin duda para que el paseo sea placentero, tanto para ellos como para los papás, sí recomendamos que los chiquitos tengan más de cuatro años. De esta manera no solo queda el recuerdo, sino que los papás podrán interactuar más con sus hijos y lograrán que los niños experimenten actividades que no tienen en el día a día. Desde los cinco o seis años los niños ya tienen una memoria; no se acuerdan del detalle, pero sí de los grandes momentos. Además, a esa edad no toca estar pendiente del coche, ellos ya no se quedan dormidos todo el tiempo y todos lo disfrutan mucho más.  
El Espectador

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miércoles, 19 de junio de 2019

¿Quiere ir a Curazao? Esto debe saber

Una ciudad histórica y playas de ensueño hacen de Curaçao un destino mágico. FOTOS sstock


Es la época de más calor en Curaçao, la pequeña isla del Caribe sur (fuera del cinturón de huracanes) cuyas raíces negras y costumbres europeas hacen sentir al primer mundo un poco más cerca. La brisa constante da alivio y refresca.
Las 35 playas de agua cristalina y arena clara, con reconocimientos internacionales por su exuberancia, son disfrutadas por personas de distintos orígenes. En ese país de solo 444 kilómetros cuadrados viven oriundos de 50 naciones, y los visitantes se cruzan entre ambos continentes. Diversidad racial y cultural conviven sin alboroto en la isla que es toda una maravilla de colores.
Allí se conjugan historia, gastronomía, aventura marina y contemplación, con acceso para distintos bolsillos. No hay nada más que pedir.
Una ciudad histórica Llena de magia
Si hay alguna fábrica de fotos es Willestad, la capital curazoleña, cuyos colores vibrantes y arquitectura holandesa lo obligan a captar el momento, así que no es gratuito que al menos 800 de las construcciones estén protegidas como patrimonio de la Unesco.
Allí encontrará el puente de la Reina Emma, que se abre al paso de los barcos, una reliquia de la humanidad construida en 1888 sobre la bahía de Santa Ana y que une a los barrios de Punda y Otrobanda.
Esa es la zona más comercial del país, donde encontrará todo tipo de restaurantes, bares y cafés.
Si da con una buena guía como Anaïs Arundel, conocerá pormenores de la historia de esa nación que fue robada dos veces, cuenta ella: la primera de los españoles a los indígenas nativos y luego de los holandeses a los españoles, lo que los convirtió en una “maravillosa mezcla”, echa con sudor y lágrimas. Los nativos negros de Curaçao fueron esclavizados por españoles y holandeses, y la isla se convirtió en el principal mercado de esclavos en el Caribe.
Para volver al presente, puede almorzar en el Mercado Viejo de Punda, especialmente en Zus di Plaza, un pargo rojo con arroz y funchi, una masa de harina pan, típica de la región, cuya preparación más rica al paladar es en bastones fritos, con una limonada natural helada. Como postre, una arepa de pampuna, una preparación de ahuyama dulce. Almorzará con 12 dólares.
Para la cena la recomendación es el restaurante Noa Handelskade, donde el chef Gustavo Colonelo lo deleitará con un jugoso filet mignon servido con champiñones, papas a la francesa y tomate cherry. De postre el oreo cheescake, una delicia. Pagará unos 25 dólares.
Las playas más hermosas del caribe
Las de esta isla son pequeñas en comparación con las largas extensiones de playas colombianas, sin embargo, tres o cuatro cuadras son suficientes para darle descanso y un buen bronceado.
La más recomendada es Playa Kenepa, que ha ganado en varias oportunidades el reconocimiento como la mejor del mundo. Es pública, por lo que no es necesario pagar por el acceso, como en la mayoría de las de Curaçao, aunque si desea utilizar alguna de las sillas le costará unos 3 dólares. Si bien encontrará en el parqueadero algunas ventas de entremeses, la recomendación es llevar algo de comida.
Caracas Baii es otra maravilla de agua cristalina, la segunda bahía más grande del país, en donde además se encuentra el restaurante Brisa do Mar, no puede perderse el arroz moro (arroz café con frijol), muy tradicional en el caribe, que venden con carne, pollo o pescado, en múltiples preparaciones.
Aventura marina en aguas cristalinas
Si lo que quiere es conocer la vida marina del Caribe, Curaçao tiene la respuesta. El agua es tan cristalina que con snorkel, sin tener que sumergirse en las profundidades, puede ver los arrecifes, los peces y las rayas como si estuviera en lo más profundo. Pero si es más arriesgado, la isla le ofrece 83 sitios acreditados internacionalmente para el buceo.
No puede perderse el Salón Azul, una caverna en el mar creada luego de una erosión volcánica y menos si la experiencia puede tenerla con los marineros de la embarcación Pelikan, siempre pendientes de que se sienta a gusto, quienes lo esperarán con una espectacular barbacoa a bordo. El recorrido en la embarcación cuesta 75 dólares y realizará dos paradas para caretiar.
Ahora, si el plan es un poco más relajado puede conocer las profundidades del Océano desde la comodidad del aire acondicionado, con la nueva atracción del Seaquarium, un observatorio submarino que lo ubica 5,2 metros bajo el agua, y después podrá observar el show de delfines, que emociona al borde de las lágrimas. Allí podrá contemplar a más de 350 especies.
Opciones para hospedarse en la isla
Curaçao tiene una gran oferta hotelera y varias marcas prometen llegar pronto, como Marrier Resort, Corendon y Hard Rock, ya que la ocupación hotelera es alta.. El año pasado, según las cifras de la Oficina de Turismo estuvo en el 78 %.
Actualmente, uno de los mejores sitios es el Santa Bárbara Beach and Golf Resort, 2.000 acres de paraíso caribeño con espacios familiares y para adultos.
Es un resort en el que puede comprar un paquete con solo desayuno hasta el todo incluido, con una hermosa playa de arena blanca, con un lujoso servicio de spa y la posibilidad de programar actividades como snorkel, recorridos en bicicleta, viajes en yate, entre otros. El coctel de la casa tiene notas dulces y una linda apariencia, pídalo. El breakfast plan arranca en 174 dólares la noche y el todo incluido a 304 dólares.
Otros hoteles recomendados para colombianos son el Sunscape Curaçao Resort Spa and Casino todo incluido que ofrece paquetes desde 2.900.000 pesos con vuelos incluido desde Medellín, y el Dolphin Suits, único hospedaje en la isla con acceso completo para personas con movilidad reducida.
Recomendaciones para colombianos
Aunque Curaçao es un territorio del Reino de los Países Bajos, el idioma no será ningún problema durante su estancia, ya que los curazoleños son políglotas, en su inmensa mayoría hablan papiamento, holandés e inglés, desde que empiezan a balbucear, y cerca de la mitad de la población conoce el español, así que en cada restaurante o sitio público hallará quien lo ayude.
Lo más prudente para moverse en la isla es alquilar un vehículo, ya que lo consigue desde 35 dólares al día y una carrera de taxi para atravesar de un extremo al otro la isla puede costarle hasta 75 dólares. Los buses no son muy comunes ni lo llevan a todas partes. Para alquilar un carro solo requiere pase para conducir y tarjeta de crédito.
En Curaçao es común que le reciban dólares, cada uno vale 1.75 florines, pero es posible que la devuelta sea en la moneda local.
El agua no será problema, es potable y de la misma calidad en toda la isla.
Y no olvide vacunarse contra la fiebre amarilla, es posible que le exijan el carné de vacunación para ingresar.

El Colombiano

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