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miércoles, 24 de abril de 2019

Yucatán: el testimonio vivo de la cultura maya

Los pueblos mágicos de Yucatán son uno de los mayores testimonios de la riqueza cultural, gastronómica e histórica de México. Además, este estado es sede del Templo de Kukulcán, una de las siete maravillas modernas del mundo.




Al sureste mexicano se encuentra Yucatán, uno de los estados más representativos de la cultura maya. Anualmente esta región recibe cerca de 1'786.000 turistas y ha sido reconocida por ser un importante epicentro de la riqueza cultural, gastronómica e histórica de México.
Lo anterior se ve reflejado en atractivos como sus pueblos mágicos, los cuales sumergen a los visitantes en una época prehispánica y colonial. Adicionalmente, esta región cuenta con alrededor de 4.000 cenotes, con con una de las siete maravillas del mundo: el Templo de Kukulcán y con uxmal, uno de los parques arqueologicos más representativos de la cultura maya, patrimonio de la Unesco.

Pueblos mágicos, patrimonio cultural mexicano

Yucatán es uno de los destinos en donde dejaron huella importantes acontecimientos históricos, culturas y civilizaciones. Los pueblos mágicos de esta región son un testimonio de un pasado caracterizado por la presencia de los mayas, la conquista española y la llegada de un periodo independentista que trajo consigo un proceso de reorganización política, social y territorial.
Izamal es conocido como el pueblo mágico de las tres culturas. Fue fundado en el siglo XVI sobre ruinas mayas y cuenta con el atrio más grande de Latinoamérica y con el segundo más grande del mundo después del Vaticano.
A través de sus calles y edificios, que se encuentran pintados de amarillo y blanco, se brinda a los visitantes una impresión de lo que fue la influencia española y la predominancia indígena, la cual data del año 300 antes de Cristo.
Valladolid es otro de los pueblos mágicos de esta región mexicana. Se encuentra ubicado a 2 horas de Cancún y es reconocido como la capital del oriente maya. Cuenta con una arquitectura virreinal desbordante y posee diversos sitios de interés como los cenotes y el convento de San Bernardino. 
De acuerdo al subsecretario de Promoción e Inteligencia de Mercados de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán, Miguel Hernández:“Yucatán cuenta con alrededor de 4.000 cenotes, los cuales son conservados en conjunto por instituciones públicas y las comunidades cercanas. Además somos la sede de una de las siete maravillas del mundo: el Templo de Kukulcán, ubicado en las pirámides de Chichén Itzá”.
La oferta histórica, cultural, arquitectónica y gastronómica también puede disfrutarse en Mérida, una de las ciudades más emblemáticas de México. La capital del estado de Yucatán es conocida como la ciudad blanca. Fue fundada en 1542 sobre las ruinas de la ciudad maya de T´ho y ofrece atractivos como el paseo de Montejo, el centro histórico, la catedral, ruinas mayas, etc. 

Gastronomía Yucateca

Como si fuera poco, Yucatán brinda una oferta gastronómica fascinante, la cual incluye una moderna y tradicional mezcla de identidades como la libanesa, española e indígena. Algunos de los platos que pueden disfrutarse en este destino son la cochinita Pibil, los panuchos y salbutes, el relleno Negro, la sopa de Lima, la chaya, el pollo Pibil, los huevos motuleños, las marquesitas, los papadzules, etc.       

Ruta Puuc: el testimonio maya

A través de impresionantes circuitos como la Ruta Puuc, Yucatán ofrece a sus visitantes un testimonio vivo de lo que fue la predominancia de la cultura maya. En este recorrido los visitantes atraviesan zonas arqueológicas que aún conservan el misticismo de esta cultura.
La arquitectura de los diferentes puntos que tiene este recorrido evidencia no solo la forma de vida de esta civilización, sino que demuestra interesantes avances en materia de agricultura y matemáticas para la época.
La zona arqueológica de Uxmal, ubicada en la Ruta Puuc, es una de las más representativas de este circuito. Los templos, construcciones y fachadas de este lugar denotan aspectos claves para la organización política y económica de esta comunidad. Por medio de impresionantes jeroglíficos se evidencian los avances en escritura y, además, se detallan acontecimientos históricos,  religiosos y culturales de gran relevancia. 
Los mayas lograron crear un calendario que les permitía predecir con exactitud las temporadas de siembra y cosecha; además, adquirieron un amplio conocimiento matemático que les permitió crear un sistema de numeración con el fin de ampliar su conocimiento astronómico y medir el tiempo. 
Esta civilización logró concebir un amplio entendimiento del “cero”, lo que indica el avanzado nivel matemático que tenían los mayas para esta época.
El Espectador
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jueves, 11 de abril de 2019

Si va a París, ¿qué puede aprender de sus principales monumentos?

 FOTOS Jonathan Montoya


La Ciudad Luz es un caracol. Sus veinte distritos, enmarcados por la corona de la autopista periférica, se despliegan desde el centro que marca el Museo del Louvre en el sentido de las manecillas del reloj.
Llamarla por su adjetivo –Luz– sigue siendo la forma de evocar una cierta sensación de iluminación que siente cualquiera al visitarla, venga este del hecho de que allí se instalaron los primeros alumbrados públicos o de que allí tuvo cuna la Ilustración (ese movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII que acentúo el predominio de la razón humana).
Su serie de puentes sobre el Sena, su laberíntico trazado, sus inmensos ejes monumentales, el plato de espaguetis que conforman sus 14 líneas de metro, su diseño urbanístico plagado de zócalos habitables y terrazas donde se instalan sus famosos cafés y restaurantes pequeños, bajo los balcones forrados de finos trabajos de herrería son solo algunas de las características que a la vez que intimidante la hacen acogedora.
París es, pues, una ciudad capital, en el sentido extenso de la palabra: capital de una de las 7 potencias mundiales, capital económica de Europa (además, una de las ciudades más caras del mundo), capital de la moda, de la gastronomía, de la belleza, del lujo; en fin, capital cultural del mundo occidental.
Sus monumentos son referentes mundiales, ¿qué aprender de ellos? Estos son algunos datos.
El arco del triunfo

Imagen relacionada
Los residentes de la Ciudad luz pasan cerca de él con afán, tal vez para bajar a la estación Charles de Gaulle-Etoile y alcanzar el tren que está a punto de pasar; para ellos ya es paisaje. Para los turistas es el escenario de la foto que les dará decenas de likes en redes sociales.
Desde su inauguración, la construcción lleva ahí casi 183 años, los cumple el 29 de julio. A ella llegan doce avenidas, es el centro de una rotonda con fama de ser una de las más difíciles de cruzar para un peatón; por eso, para llegar allí existen cruces subterráneos, de esa manera es posible acercarse y encontrarse con el Arco y su historia. Por ejemplo, en sus cuatro pilares están grabados los nombres de las batallas que ganaron los ejércitos napoleónicos, también conocidos como La Grande Armée, entre ellas la batalla de Abouki, la de Jemappes y la toma de Alejandría.
Fue justamente un personaje del que se ha escuchado hablar en cualquier cátedra de historia sobre Europa quien ordenó su construcción: Napoleón. Lo hizo, según la web de turismo Civitatis Tour, “en 1806 al finalizar la batalla de Austerlitz”. Luego la obra se finalizó cuando el mandatario era Louis-Philippe.
Quienes llevaron los restos de Napoleón hacia el Palacio de los Inválidos cruzaron el arco, pues uno de los deseos del gobernante era pasar debajo de él. Allí también reposó en un ataúd el cuerpo de Víctor Hugo, novelista que enorgullece a Francia, fue el 31 de mayo de 1885. Además, cientos de nazis pasaron por él en un desfile militar el 14 de junio de 1940 cuando París fue tomada.
La Torre Eiffel

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Llevar la mirada a su punta, eso se puede hacer en una caminata por algunas calles de París, pero lo mejor es acercarse de varias maneras.
Una, viendo su grandiosidad desde Trocadero, una plataforma atestada de turistas y vendedores que ofrecen miniaturas chinas del monumento, tal vez el mejor escenario para conseguir una fotografía. Otra, deteniéndose debajo para ver hacia arriba su majestuosidad, y por qué no, en un viaje en la línea 6 del metro de la ciudad después de que el tren sale y cruza el río Sena.
La Torre es el más grande referente turístico de París, y sobre la ciudad cuenta varias cosas, entre ellas, cómo le ha servido por su “vocación científica”.
No es entonces solo un lindo monumento, “desde 1889, la Torre Eiffel se utiliza como laboratorio de mediciones y experimentos científicos. Se instalaron numerosos aparatos (barómetros, anemómetros y pararrayos). Además, Gustave Eiffel se reservó una oficina en la tercera planta para realizar observaciones de astronomía y fisiología”, cuenta la web que lleva el nombre del símbolo de la Ciudad Luz. Aunque ese lugar ya es solo turístico.
Por un transmisor de TV que tuvo la torre, los parisinos pudieron ver el 2 de junio de 1953 la retransmisión de la coronación de la Reina Isabel de Inglaterra, y en 2010 se reformaron los equipos de Télédiffusion de France para preparar la llegada de la televisión digital.
Pareciera increíble, pero su construcción duró solo unos dos años. Hace poco estuvo de cumpleaños, llegó a los 130 el 31 de marzo.
Notre Dame

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Puede sonar increíble pero su construcción fue entre 1163 y 1245 y no “delata su edad”, seguro por las adecuaciones que ha tenido en sus más de ochocientos años. Dentro de ella han estado personajes como Napoleón Bonaparte (1769-1821) y Enrique VI de Inglaterra (1421-1471), allí se celebraron sus coronaciones.
Además, Notre Dame, que traduce al español Nuestra Señora, fue el escenario de la beatificación de Juana de Arco el 18 de abril de 1909.
Y por su carácter religioso, la plaza de este monumento, ubicada justo al frente de su costado occidental, contó con la visita del Papa Juan Pablo II en 1980. Después, en 2005, el sitio se bautizó con el nombre del santo.
Un dato interesante que cuentan en las visitas guiadas, para las que hay que reservar un cupo, es que Notre Dame ha tenido en su historia un vínculo fuerte con la música contando con directores de coro, organistas y compositores destacados entre los artistas musicales franceses.
En 1963, según cuenta la web de la catedral, el padre Jehan Revert, que murió en 2015, celebró el octavo centenario de la catedral con un concierto en el que sonaron obras que ejemplificaron ocho siglos de música. Hasta entonces, el coro de la iglesia solo intervenía en los actos litúrgicos.
André Campra, considerado una de las figuras de la música francesa de principios del siglo XVIII, “famoso por su música religiosa y por sus obras seculares”, resalta la web de Notre Dame, también hizo parte de esta catedral, Fue nombrado maestro de música en 1694 y sucedió al compositor Jean Mignon.
Y un organista para destacar es Yves Devernay (1937 – 1990) quien a quien le dedicaron “El concierto inaugural de la restauración del gran órgano, el 4 de diciembre de 1992”.
Con suerte, lo que escuchará quien cruce la plaza o esté cerca de ella, será sus campanas
El Colombiano
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lunes, 13 de febrero de 2017

Quito: un viaje por la historia y aventuras rodeadas de 98 volcanes

Uno de los atractivos turísticos de la capital ecuatoriana es la Mitad del Mundo.




Llegar en avión al aeropuerto de Quito y en cuestión de minutos estar en el centro de esa ciudad, caminando sobre calles adoquinadas y casas con balcones, es como tener la sensación de que el presente no existe y el pasado es hoy.

Lo que no todos saben es que la ciudad está rodeada por 98 volcanes, muchos de ellos activos, que emergen entre las nubes como milenarios guardianes de la capital ecuatoriana.

Hay mucho por hacer en Quito. Entre los planes están las caminatas por senderos naturales que llevan a los más aventureros y con buen estado físico a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Pero hay más.

montaña

Caminar entre montañas
A 20 minutos del centro de Quito, el visitante se puede encontrar de frente con el volcán Pichincha. Para subir hay un sistema de cabinas que atraviesa la montaña.

A tan solo 10 minutos de un ‘vuelo’ en estas burbujas de acero se llega a una primera parada a 3.800 metros sobre el nivel del mar. El pasaje cuesta ocho dólares (unos 24.000 pesos de ida y de regreso).

Se siente mucho frío y el viento, a cualquier descuido, puede sacudir a los visitantes. Allí el paisaje es inigualable: un tapete verde mezclado con el gris de ceniza muy fina que hace del camino un tobogán de jabón.

Para los caminantes hay un sendero demarcado para subir por entre las montañas; las jornadas pueden durar varias horas, todo depende del estado físico del viajero y de qué tanto aguante la falta de oxígeno por la altura.
Quienes deseen pueden contratar un guía experto para que acompañe las travesías por el volcán.

A medida que se va ascendiendo, el sol quema más. Hay que llevar gorra y protector. La meta, para los más avanzados, es el cerro Cruz Loma, que puede estar a más de tres horas de caminata. Este cerro es uno de los preferidos por los amantes de las montañas empinadas. Otra de las posibilidades que brinda este destino de aventura son los recorridos en bicicleta o a caballo para ascender por la montaña.


Camine por la Mitad del Mundo

Los amantes de las curiosidades geográficas no deben dejar de visitar la Mitad del Mundo, a media hora de Quito y en donde es posible cambiar de hemisferio con un solo paso. Incluso se ha demarcado una línea amarilla en la que los viajeros juegan a saltar o a hacer equilibrio para tomarse fotos.



Es una zona árida y desértica. De hecho, desde lejos se puede ver que sobre este punto existe una nube de arena.

Este complejo de carácter museográfico y turístico rinde homenaje al francés Charles Marie de la Condamine, quien lideró una misión geodésica de su país que determinó que en este lugar, y justo al lado de la sede de la organización latinoamericana Unasur, se encuentra la latitud 0° 0’ 0”. Es decir, la mitad del mundo.


Allí se levanta un monumento de 30 metros de altura, de hierro y cemento, en cuya punta hay un globo terráqueo que pesa cinco toneladas.

Además de apreciar el lugar se puede disfrutar de museos, tiendas, restaurantes y un monumento que sirve a su vez como mirador para ver desde otra óptica a Quito.

Se ofrece, por ejemplo, una muestra del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

De igual manera, hay exposición permanente de arte precolombino, así como de los documentos de la misión francesa que estableció que este lugar era la mitad del mundo.

Y hay una maqueta de la Quito colonial.


iglesia


Viaje por la historia

Quito es como un gran libro de historia. Sus calles han sido escenario de grandes sucesos para la historia latinoamericana. Es por esto que un plan imperdible es visitar su centro histórico colonial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las iglesias tienen pasadizos secretos y se comunican unas con otras, pues servían como ruta de escape durante los ataques de españoles en la Colonia. Son vestigios de una riqueza histórica inigualable. Joyas religiosas y arquitectónicas. Quito también ha sido cuna de grandes artistas, entre ellos Jorge de la Cruz, Luis de Ribera y Juan José Vásquez, todos integrantes de la escuela quiteña, que reunía a los más grandes exponentes del arte de la región entre los siglos XVII y XVIII. Sus obras pueden apreciarse en todos los museos e iglesias de la ciudad.


Caballo

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