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viernes, 5 de septiembre de 2014

10 hoteles infernales que se deben evitar a toda costa

La severa competencia en el negocio turístico hace a los hoteleros cada vez inventar más servicios exclusivos para atraer a los visitantes, sin embargo, algunos de ellos ignoran hasta los aspectos más fundamentales, sin temor a perder clientes. 


La Semana Hotel, Nueva York, EE.UU. Es un tipo especial de hotel que se labra la reputación de ser a la vez repugnante y peligroso. Entre las referencias sobre el lugar se pueden encontrar informes de clientela mentalmente inestable y disparos. Tan solo al entrar en el hotel se siente el peligro que puede correr el visitante. El recepcionista se encuentra detrás de un cristal antibalas y las ventanas de muchas habitaciones están cubiertas con rejas y alambre de púas, creando la sensación de dormir en una prisión. Además de su tendencia peligrosa, el hotel es criticado también por los agujeros en el techo, la ausencia de puertas en los baños, de por sí sucios, cables expuestos, controles de TV asquerosamente sucios, muebles que se ve demasiado baratos y camas sin mantas.


Don Juan Beach Resort, República Dominicana. De acuerdo con los expertos de Oyster.com, este hotel es la peor elección en el país caribeño. Los clientes de Don Juan Beach Resort, situado en la capital del sexo turístico del país, deben prepararse para ser 'atacados' por las prostitutas, los alborotadores locales y comerciantes que invaden la playa llena de basura desde la cual se puede observar una planta de procesamiento de gas. También incluye una pequeña piscina, habitaciones oscuras, comida asquerosa y precio desproporcionado para este tipo de lugar.


El Quad Resort & Casino, Las Vegas, EE.UU. Este hotel en Las Vegas Strip es barato, pero por una buena razón. Las habitaciones y los pasillos están anticuados y desgastados (alfombras están extremadamente sucias). Hay una piscina, pero está cerrada, ya que el hotel se encuentra en reconstrucción hasta la primavera del 2015. Sin embargo, los propietarios decidieron mantenerlo abierto al público.


Sandals Carlyle Inn, Jamaica. Este lugar no es tan malo, pero sí extraordinariamente engañoso. Las imágenes promocionales muestran al hotel situado en una hermosa playa. De hecho, se encuentra al cruzar una carretera muy transitada de una pequeña playa pública llena de gente, que arruina las esperanzas de unas buenas vacaciones a la mayoría de los clientes.


Corte Dei Tusci, Toscana, Italia. La playa que pertenece al hotel se ve bien a primera vista hasta que el huésped se da cuenta de que está situada enfrente de una fábrica de productos químicos, donde el muelle se usa para el transporte de los residuos. Justo detrás del hotel se hay un gran incinerador. Mientras que el establecimiento asegura a los clientes que la contaminación se encuentra dentro de los límites de seguridad, el equipo de Oyster.com desaconseja ir a comprobarlo personalmente.


Kew Motor Inn, Queens, Nueva York, EE.UU. Este motel para parejas es lo que se espera de este tipo de establecimientos: un ambiente romántico cliché, variedad de habitaciones temáticas, un montón de flores de plástico, así como paredes y alfombras impregnadas tras décadas de humo de cigarro. Los baños están asquerosos y si se utilizara la luz ultravioleta revelaría algunas manchas muy elocuentes en el dormitorio.


Club Ambiance, Jamaica. En este establecimiento para adultos con todo incluido con un animado ambiente sensual, según anuncia el hotelero, usted obtiene lo que paga. La playa artificial descuidada del hotel posee áreas opcionales para los turistas y los nudistas. A pesar de algunas reformas en el 2013, las habitaciones son anticuadas y desgastadas con colchas baratas.


Pagoda Hotel, Hawái, EE.UU. Una de las variantes más económica y sin florituras en las islas de Hawái es sin duda el Pagoda Hotel de 359 habitaciones. Sin embargo, podrían desilusionar hasta a los clientes sin pretensiones con sus problemas con insectos (incluyendo cucarachas) y el exceso de ruido de la calle en las habitaciones básicas. Además hay cargos extra por el Wi-Fi y el aparcamiento.


The Metropolitan Express, Orlando, EE.UU. Este establecimiento es una de las opciones más asequibles en el área popular turística de International Drive. Sin embargo, sus habitaciones gastadas, baños sucios y fugas de agua lo hacen inaceptable


Starlite Hotel, Miami, EE.UU. Las habitaciones de este hotel cuentan con un montón de problemas de limpieza, incluyendo toallas manchadas, bolas de pelusa en el lavabo y pelo en las sábanas. Prácticamente lo único que tiene de calidad es su excelente ubicación, en el barrio Ocean Drive cruzando la calle desde la playa.


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jueves, 24 de abril de 2014

Si viaja, cuide la lengua para que no ofenda ni confunda

Más vale la prevención y preguntar que los problemas por el uso de las palabras.

Los diferentes significados de las palabras del español, en muchos casos, y más para los viajeros, pueden llevar a confusiones e insultos, entre otras incomodidades.

Por ejemplo: ¿Quién quiere cuca?
La frase, dicha por un guía a su grupo de turistas, hizo que muchos sintieran eso que en Colombia se llama pena ajena.

¿La razón? La palabra de marras es una vulgaridad en muchos países latinoamericanos. Los chilenos pensaban que les ofrecían una patrulla de policía y algunas venidas del sur, de nombre María Fernanda, pensaron que las estaban ofertando.

En fin. Como estaban en Colombia, se refería solo al ofrecimiento de una deliciosa galleta; aunque cuca también significa (en colombiano) algo de buen gusto o bonito.

La vulgaridad, también.

Otro de los casos más ‘sonados’ en Latinoamérica se refiere al bolero, esa melodía de serenatas que se originó en la isla de Cuba.

Los mexicanos no recomiendan dar una serenata con boleros, porque el bolero, allí, en la patria del padre Hidalgo, es un lustrador de zapatos, mientras que en Guatemala y Honduras es un sombrero de copa.

Si hay alguna palabra que tenga variados significados, particulares, por cierto en Latinoamérica, es piña, para muchos la fruta originaria del centro de Brasil.

No recomiendan pedir piña en Canarias, Argentina, Bolivia, Cuba, Honduras, Paraguay y Uruguay, porque podrá llevarse varios puñetazos; mejor pida anana.

Si la pide en Cuba, le entregarán un tomacorriente para conectar tres electrodomésticos; en El Salvador podría meterse en problemas, pues allí se le llama así a un homosexual.

En muchos sitios, a las camisetas de manga corta y cuello deportivo les dicen ‘polos’, pero en Argentina pida una remera, pero si cambia la primera bocal por una a, terminará metido en problemas. En Chile, una polera, y en Venezuela, una franela.

Si hay algo curioso para los colombianos es que en muchos lugares de Venezuela venda un ‘flux’ (palabra de origen francés), refiriéndose a un traje con chaleco, chaqueta y pantalón.

En Ecuador, una polla son los pequeños papeles para hacer trampa en los exámenes, algo que los españoles llaman chuletas, mientras que en Colombia se hace ‘copialina’; además, aquí, una polla es una apuesta colectiva, por ejemplo, para tratar de acertar el resultado de un partido de fútbol. En España, una polla es otra cosa.

Por último, si de cachar se trata, debe tener mucho cuidado: en la generalidad de los casos se refiere al juego del béisbol o agarrar un objeto que alguien ha tirado por los aires.



En Cuba, El Salvador, Honduras y México, sorprender a alguien, mientras que en el sur (Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay) es burlarse de alguien; no tan al sur, en Perú, es sostener relaciones sexuales, lo mismo que ‘coger’ en Venezuela o follar en España.

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