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miércoles, 10 de julio de 2019

Comienza la temporada de avistamiento de ballenas

Desde julio y hasta noviembre, turistas pueden verlas en Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.

Cinco noticias.


Cada año, de julio a noviembre, las ballenas jorobadas o yubartas ascienden desde el Antártico hasta las cálidas aguas del Pacífico colombiano para reproducirse o cortejarse. A partir de esto, la oferta turística aumenta en destinos como Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño para los interesados en realizar avistamiento de estos cetáceos.
Según Aminta Jáuregui, bióloga marina, directora del Programa de Conservación de Tortugas Y Mamíferos Marinos y docente de la Universidad Tadeo Lozano, “el Pacífico colombiano se convierte como en la sala cunas de los pequeños ballenatos”. Agrega que los machos cortejan a las hembras saltando fuera del agua y se pueden percibir algunos cantos y disputas entre estos.

Jáuregui dice “los ballenatos que nacen en nuestras aguas pueden medir entre los 4,5 a 6 metros y pesar hasta 700 kilogramos, y los ejemplares adultos pueden llegar a los 17 metros y pesar hasta 40 toneladas, siendo más grandes las hembras”. Las jorobadas deben su nombre a la pequeña aleta que poseen en la parte más ancha de su lomo.

Si usted desea realizar avistamiento debe tener en cuenta que los ejemplares tardan entre dos y tres meses en recorrer en promedio cerca de los 8.600 km para llegar a nuestro país. Esta llegada es constante pero no lo hacen todo el tiempo, algunas vuelven a sus zonas de alimentación y otras continúan hasta Costa Rica.
Precisamente, por la importancia natural de este acontecimiento, la oferta turística para esta temporada aumenta en los sitios de avistamiento como Nuquí y Bahía Solano en Chocó, Buenaventura en Valle del Cauca, Tumaco en Nariño, Guapi y PNN Gorgona en Cauca.

Según Óscar Gómez, Gestor en turismo de Fontur para Buenaventura y el Valle del Cauca, “alrededor de 15.000 turistas se dirigen al Pacífico para hacer avistamiento de ballenas”. Asimismo, agrega que los operadores buscan que aumente esa cantidad, pero de manera responsable y con las medidas establecidas por Parques Nacionales y Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Por su parte, César Isaza, gerente general del hotel ecolodge El Almejal en Bahía Solano, dice “fuimos los primeros en Colombia en desarrollar este programa turístico que hoy dinamiza la economía en el Pacífico”. El programa que ofrece incluye avistamiento exitoso, que consiste en que el turista repita sin costo si en la primera oportunidad no logró el avistamiento, e hidrófono para escuchar en vivo el canto de estos animales.

Para hacer más fácil el traslado a estos destinos la aerolínea Satena aumentó sus frecuencias para Bahía Solano, saliendo de Medellín; Tumaco, desde Bogotá y Cali; Guapi, desde Cali, y Buenaventura, desde Bogotá. El presidente de Satena, Pedro Lozano, afirmó que "desde nuestra aerolínea nos llena de orgullo apoyar e incentivar el turismo en estas regiones del país, generando a su vez un constante desarrollo económico, brindándoles una buena conectividad aérea en rutas que les permitan a los turistas disfrutar de esta maravilla natural”.

Por su parte, Aviatur ofrece tres destinos: Gorgona, Nuquí y Bahía Solano. En dónde además de ver las ballenas los interesados pueden realizar otras actividades. Recomiendan para el PNN Gorgona “quedarte unas 2 noches y además de la salida a ver las ballenas, podrás hacer un recorrido hacia Playa Palmeras, visitar el antiguo penal y disfrutar de este ecosistema de bosque tropical”.
Algunas recomendaciones
La bióloga dice hay que tener en cuenta “las clases de grupos con los que se pueden encontrar: madres con su cría que son los más vulnerables, los grupos en cortejo y los de cantores”. Los turistas no deben dar de comer ni arrojar desperdicios o basura al mar. Si está nadando y accidentalmente se encuentra con uno de estos animales, trate de alejarse lo antes posible y manténgase a mínimo 30 metros.

En la página web de ProColombia recomiendan paciencia y prudencia. “Si bien los cetáceos pueden demorarse en aparecer, e incluso no hacerlo durante la estadía del espectador, hay más posibilidades de encontrarlos en las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde cuando el mar está más calmado y el sol no está en plenitud”.

Según la guía de avistamiento responsable de mamíferos acuáticos en Colombia, publicada en 2017, los turistas deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 

● La zona de espera en las embarcaciones es de una distancia de 200 metros y de aproximación cercana de 100 metros.

● Las embarcaciones deben mantener un rumbo paralelo al desplazamiento de los individuos. Esta aproximación debe ser lo más lenta y gradual posible.

● No exceder límite de pasajeros. Según reglamentación de la Dirección General Marítima y las capitanías de puerto deben contar con los elementos mínimos

requeridos: chalecos salvavidas para todos los tripulantes, incluyendo motoristas y guías, botiquín de primeros auxilios, ancla, motor auxiliar, etc.
El Tiempo
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martes, 16 de abril de 2019

Siete días en Samaná: entre ballenas y las mejores playas del mundo

Esta península de República Dominicana es ideal para viajeros en busca de aventura y naturaleza.

Samaná, República Dominicana


Un gran espectáculo de la naturaleza se repite cada año en Samaná, en República Dominicana: miles de ballenas jorobadas acuden desde mediados de enero hasta finales de marzo a las cálidas aguas de su bahía para aparearse o tener a sus crías.

Estos voluminosos animales, también llamados yubartas, viajan miles de kilómetros desde los mares de Islandia, Groenlandia y América del Norte hasta Samaná, en donde se las puede observar saltando y desplomándose con sorprendente desenvoltura sobre las olas.
Así se comportan los machos para despertar el interés de las hembras, mientras emiten unos sonidos característicos. Entre 11 y 12 meses después de aparearse, las ballenas regresan a estas aguas para dar a luz a sus crías, que ofrecen la imagen más tierna nadando y jugando alrededor de sus progenitoras.

Avistar a estas maravillosas criaturas en su hábitat natural, en el Santuario de Mamíferos Marinos Banco de la Plata, es solo uno de los atractivos turísticos de Samaná, según la Oficina de Turismo de República Dominicana (OTRD).

Esta península localizada en el noreste del país caribeño es uno de los destinos en auge para el turismo sostenible de la zona, con un enorme atractivo para los viajeros que quieren disfrutar de idílicas playas y los aficionados al ecoturismo que buscan aventura y desean experimentar el contacto con una naturaleza en estado puro.

“Para disfrutar de todo lo que Samaná tiene que ofrecer al viajero, recomendamos una estancia de una semana”, señala, Karyna Font-Bernard, directora de la OTRD.

“Es un plazo ideal para planificar con tranquilidad las excursiones y disponer de tiempo para relajarse frente al mar, recorriendo sus playas más famosas, que se encuentran a menudo entre las mejores del mundo, según el criterio de la comunidad viajera”, destaca Font-Bernard. Y agrega que si se quiere contemplar el espectáculo de las ballenas jorobadas, se debe viajar entre mediados de enero y finales de marzo. “Es temporada alta en República Dominicana, y en esas fechas se recibe mucho turismo”, señala.

Para disfrutar los otros atractivos de Samaná cualquier época del año es buena, añade, “ya que contamos con un clima fantástico, gracias al cual todas las actividades y deportes al aire libre resultan muy gratificantes sea el mes que sea”, dice Font-Bernard, quien expone a continuación algunos de los destinos más espectaculares y destacados.
Samaná, República Dominicana
Parque Nacional los Haitises
Ubicado a lo largo de la bahía, con 600.82 km² y diversas áreas protegidas, este parque cuenta con manglares, estuarios y calas, aparte de más de un centenar de especies de aves y más de 90 clases diferentes de plantas.

Entre sus lugares de gran belleza natural se encuentran la ensenada de Caño Hondo, los bosques de manglares de Caño Hondo y San Lorenzo, la ensenada hacia el Bosque Húmedo, las cuevas de La Arena, de Willy, La Línea y San Gabriel. 

En este parque el viajero puede descubrir los vestigios de la cultura taína precolombina y visitar las cavernas repletas de pictografías y petroglifos de los ancestros del pueblo dominicano.
Samaná, República Dominicana
Museo de los barcos hundidos
Este museo, inaugurado en 2010, alberga una colección de artefactos recuperados de antiguos naufragios.

Cuenta además con un moderno laboratorio de preservación y una bonita tienda de regalos que encanta a los cruceristas que anclan en el muelle de Samaná.
Las terrenas
El antiguo Pueblo de los Pescadores, en Las Terrenas, es un lugar con mucho encanto, con un bello bulevar repleto de bares y restaurantes, la mayoría especializados en pescado y mariscos frescos, siendo un sitio muy conveniente para disfrutar de un delicioso almuerzo al aire libre. 

Su autenticidad es patente en las pintorescas casas construidas con madera y zinc que levantaron los primeros habitantes.
Samaná, República Dominicana
El salto del limón
Hay muchas excursiones organizadas para acceder a este espectacular salto de agua de 50 metros de altura, situado en el bosque tropical de la península de Samaná y que forma una hermosa piscina natural. Es una excursión perfecta y obligada para los amantes de la naturaleza y aficionados al senderismo.
Cayo levantado
“Es una isla rodeada de bellas palmeras y uno de los enclaves preferidos para viajes en pareja, al ofrecer exclusividad, relax y una experiencia gastronómica deliciosa”, afirma Karyna Font-Bernard.

Tiene no más de 15 kilómetros cuadrados y es perfecta para disfrutar del sol, de sus maravillosas playas o divertirse haciendo buceo o esnórquel en los corales.
Sus playas
Al este de Las Terrenas se encuentra playa Portillo, popular playa de arena dorada que invita a un largo paseo por sus tranquilas y poco profundas aguas.

Playa Bonita es todo un espectáculo de la naturaleza, con sus aguas cristalinas y apacibles, bordeadas de cocotales que se sumergen en el mar. Playa Cosón, al oeste de Las Terrenas, es ideal para caminar observando la naturaleza. El Limón, de unos 5 kilómetros de extensión, es una playa que ofrece una impresionante vista de cayo El Limón.
El Tiempo
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jueves, 31 de mayo de 2018

¿Qué tal unas vacaciones en Parques Nacionales Naturales del país?

Esta temporada es ideal para conectarse con la naturaleza y disfrutar la biodiversidad colombiana.

Ballenas en el Pacífico

Desde junio y hasta mediados de septiembre, el Pacífico colombiano recibe a más de 3.000 ejemplares de ballenas jorobadas. En el área de los Parques Nacionales Naturales Gorgona, Uramba Bahía Málaga y Utría, es posible ver a estos cetáceos, que año tras año recorren aproximadamente 8.000 kilómetros desde la Antártida hasta Colombia.

Parque Chingaza

El Parque Nacional Natural Chingaza está a poco más de una hora de Bogotá. Con algo de suerte y nada de afán, pueden verse pequeños grupos de venados, vitales para la conservación del parque.

El Tuparro

La joya de Vichada es el parque El Tuparro, que tiene un área de 548.000 hectáreas. Se puede recorrer en bicicleta y es obligatorio contratar con una agencia, los guías ya tienen delimitadas rutas y vías de acceso.

Sierra Nevada

El Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta es ideal para el senderismo y el 'trekking'. Los visitantes pueden acercarse a las comunidades indígenas y a sus saberes ancestrales, mientras recorren el paisaje natural de esta región.

Parque Tayrona

Es uno de los sitios más visitados por turistas extranjeros. Además de una serie de playas y una paisaje selvático que se cruza con el mar, en el parque Tayrona habitan comunidades indígenas que conviven con los visitantes.

Fotos: El Tiempo / El Tiempo


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jueves, 15 de marzo de 2018

Guía para disfrutar de Nuquí, paraíso entre la selva y el mar

Consejos para planear el viaje y gozar de playas solitarias, de las ballenas y de descanso puro.




No. Nuquí no es para todo el mundo. La señal de internet  y de teléfono son casi un milagro cuando aparecen. Los hoteles no tienen aire acondicionado y no ofrecen planes todo incluido con fiestas nocturnas y entusiastas recreacionistas. Hay mosquitos. El mar se puede alborotar y es posible que la lancha se demore en salir. De repente llueve y todo se pone gris. De repente sale el sol y el cielo se despeja esplendoroso. ¿Y entonces, si no es un destino aparentemente perfecto y carece de todas esas comodidades, para qué ir?
"Para volver a lo esencial, para conectarse con la vida pura y con uno mismo, y para disfrutar de uno de los destinos más bonitos y auténticos de Colombia”, dice el holandés Joel Brounen, quien ha venido nueve veces a Nuquí. Sí. Nueve. Y –dice– nunca dejará de venir mientras pueda.

Nuquí

Esta es la ensenada de Utría, donde la selva encierra el mar.
Foto:
Al pisar suelo de Nuquí es clave saber que las playas más bonitas y los atractivos turísticos quedan fuera del casco urbano.
La mayoría de visitantes a este destino chocoano, ubicado entre la selva y el océano Pacífico, son extranjeros como la española Ziza Carla Palanques: “Respiro hondo cada vez que pienso en Nuquí. Solo sé que me fui necesitando volver y que, cuando mi cotidianidad me asfixia, cierro los ojos y vuelvo a Nuquí para ser feliz”. Así este paraíso salvaje e impredecible, de playas largas y amplias de arena morena y suave –bañadas por un mar que se mueve entre el verde y el azul– que por fortuna no han sido invadidas por el turismo masivo ni por los vendedores ambulantes. Uno camina por estos 45 kilómetros de playas del Pacífico colombiano y se siente en su paraíso personal.

Un lugar donde la comunidad ha entendido que el turismo es la mejor herramienta para superar la pobreza y la violencia, y que recientemente recibió un impulso del Gobierno Nacional para reforzar la seguridad y garantizar la tranquilidad de los visitantes y donde se celebran por estos días dos grandes eventos.
Uno de ellos es el Festival de la Migración, que les rinde tributo a las ballenas jorobadas que atraviesan más de ocho mil kilómetros desde el Polo Sur para aparearse y parir sus crías en estas aguas; y también a otras especies migratorias como tortugas y pájaros. El otro evento es el Encuentro Nacional de Turismo Comunitario, que se llevará cabo entre el 30 de agosto y el primero de septiembre, y que reunirá experiencias turísticas de todas las regiones del país.  

Y a comienzos del presente mes de agosto, en el corregimiento de Coquí, se llevó a cabo el festival gastronómico Siembra Negro Pacífico, en el que participaron chefs de todo el país que se integraron con las cocineras nuquiceñas para compartir experiencias.  Este evento, que nació en el 2015, por iniciativa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, busca preservar la cocina y los ingredientes ancestrales del Pacífico, generar procesos de innovación en la preparación de los platos y consolidar a Coquí como destino gastronómico de la región.

​"Desde el Gobierno y las autoridades militares estamos acompañando el destino, trabajando de la mano con los entes locales y los empresarios de la región, haciendo un seguimiento permanente. 
Enviamos el mensaje a los turistas de que Nuquí no está solo. Visitar el destino es seguro”, expresó Sandra Howard, la viceministra de Turismo.
Los tiquetes y traslados
Quienes quieran viajar por su cuenta, desde Bogotá, deben hacerlo a través de la aerolínea Satena con conexión en Quibdó o en Medellín. Cada trayecto dura, en promedio, media hora. Y con buen tiempo de antelación se consiguen a tarifas muy convenientes.

Aunque desde la capital antioqueña también vuelan las aerolíneas San Germán y Searca, otra opción, si el viaje ya está muy encima, es volar hacia Bahía Solano y desde allí moverse en lancha hacia Nuquí, no sin dejar de darse un paseo por este municipio chocoano y por las playas de El Valle, uno de sus corregimientos.
Al pisar suelo de Nuquí es clave saber que las playas más bonitas y los atractivos turísticos quedan fuera del casco urbano. En el aeropuerto hay un punto de información donde dan toda la asesoría del caso, pero aquí van unos consejos.

En aguas de Nuquí

En aguas de Nuquí sobrevive la tradición de los nativos que practican la pesca artesanal, armados de un nailon y un anzuelo.
Foto:
En aguas de Nuquí sobrevive la tradición de los nativos que practican la pesca artesanal, armados de un nailon y un anzuelo.
Para llegar a Guachalito (o a cualquiera de las playas y corregimientos vecinos, donde suele comenzar el recorrido) la opción más económica es la lancha o transportadora pública que sale de lunes a sábado desde Nuquí a la 1 p. m. rumbo a la zona sur.

El trayecto dura entre media hora y 45 minutos, dependiendo de la marea, y cuesta $ 30.000. Y el regreso de la zona sur también es de lunes a sábado a las 7 de la mañana. En el hotel donde se hospeden les colaboran con el contacto para que lo recojan a su regreso en la transportadora. 
Si el tema de la lancha pública se complica, es clave saber que los hoteles también ofrecen los servicios de traslado y se ajustan a los vuelos, y así todo resultará más tranquilo. Por eso es clave reservar el alojamiento antes de viajar. De hecho, los hoteles también ofrecen las excursiones y salidas a ver ballenas y otros planes. Quienes quieran dormir en el casco urbano de Nuquí, que también es una opción, pueden tomar excursiones hacia los sitios de interés.
Caminar entre playas
Independientemente del hotel donde se aloje en la zona sur de Nuquí, donde están las playas más bellas, es clave saber que todas son vecinas y que se dejan caminar y disfrutar muy fácilmente. Y todas ofrecen ese escenario fascinante de selva y mar. 

Una excursión imperdible puede comenzar desde Guachalito pasando por Terco, Terquito y Piedra Piedra, para llegar al corregimiento de Termales
. Es una entretenida caminata en la que se disfruta del sol y del paisaje, y donde sorprenden los esteros y riachuelos que brotan de la selva y rompen la playa buscando su camino rumbo al océano. Es fundamental ir con guías locales, que pueden hacer desvíos para explorar cascadas, senderos y otros secretos de la selva; y sobre todo, que evitarán cualquier extravío. De Guachalito a Termales el recorrido, sin afanes, puede tardar unas dos horas.

Nuquí

Los termales ubicados allí le dan el nombre a la zona.
Foto:
Los termales ubicados allí le dan el nombre a la zona.
Hay que entrar al pueblo y contemplar las casitas de colores adornadas con cortinas armadas con materiales reciclables, hasta llegar a las piscinas termales que le dan el nombre al lugar. Son azules y calienticas, y les atribuyen facultades medicinales. Al lado, corre plácido un río. Las termales hacen parte de un spa en madera en medio de la selva, donde ofrecen masajes y otros tratamientos.
Utría, la vida pura
La ensenada de Utría es uno de los lugares más bellos y tranquilos de Colombia. Hace parte del parque nacional natural del mismo nombre y, en pocas palabras, es el mar sin olas. Aquí, en la zona norte de Nuquí –a unos 50 minutos del casco urbano en lancha–, muy cerca de Bahía Solano, la selva encierra al océano en forma de U. Y por eso el mar se mueve poco y parece un lago verde esmeralda que brilla con el sol. De hecho, por la profundidad y calidez de sus aguas, Utría es conocida como la sala de partos de las ballenas yubartas. Por eso todo el significado de vida que transmite el lugar.

Nuquí

Pasarela de madera sobre el manglar en la ensenada de Utría.
Foto:
Pasarela de madera sobre el manglar en la ensenada de Utría.
“En Utría los sentidos se agudizan. Es un sitio donde te das cuenta de que el universo es generoso. Aquí llegan los espíritus que están preparados, porque Utría no es para todo el mundo”, dice Josefina Klinger, presidenta de la organización comunitaria Mano Cambiada y gestora del ecoturismo en Nuquí. Uno no se cansa de contemplar la belleza de la ensenada. Pero hay que meterse a ella y nadar –con precauciones– o recorrerla en kayak. Y hay que caminar por el manglar Estero Grande, que se deja recorrer en una plataforma de madera de 800 metros y donde se ven diferentes tipos de mangle, pájaros, monos y cangrejos. En las noches, dependiendo del clima, es posible ver el espectáculo del plancton bioluminiscente: esos organismos unicelulares que, al entrar en contacto con el oxígeno, se iluminan de blanco y azul. Y parecen luciérnagas dentro del mar.
Utría se puede visitar en plan pasadía, aunque lo más recomendable es dormir allí, en unas cabañas y otros servicios de lujo verde que son el mejor ejemplo, en Colombia, en turismo de naturaleza dentro de un área protegida. Utría, como todo en Nuquí, es un paraíso mágico y salvaje.

Utría fue uno de los destinos elegidos dentro del especial Destinos de la Esperanza . 
Si usted va…
Lleve repelente de insectos y bloqueador solar, sandalias para la playa y zapatos de agua con garra para caminar. Hay que llevar bolsas plásticas para la ropa mojada y para traerse la basura que produzca.

En el aeropuerto de Nuquí hay que pagar un impuesto de turismo de 9.000 pesos.Para ingresar al Parque Nacional Natural Utría los colombianos deben pagar 17.000 pesos, y los extranjeros, 47.000. Los niños pagan la mitad. Adultos mayores de 65 años no pagan.

Nuquí

Los viajeros también pueden ver en acción a los delfines.
Foto:
Los viajeros también pueden ver en acción a los delfines.
Río arriba en Joví
En el sur de Nuquí queda el caserío de Joví, donde el principal atractivo es un recorrido por el río Joví, que se hace en botes de madera impulsados por palancas. Los guías de la asociación Pichindé, dueños de una fuerza brutal, impulsan los botes contra la corriente durante 45 minutos mientras los viajeros disfrutan de las aguas cristalinas del río y de toda la vegetación que lo rodea. El recorrido termina en la cascada La Chontadura, cuyos chorros ofrecen un refrescante masaje en la espalda.
Los sabores de Coquí
Bien se sabe que la cocina del Pacífico es exquisita. En Nuquí se come muy bien, en general, pero hay un pueblito, en particular, que se está convirtiendo en destino gastronómico. Se llama Coquí es un pueblito de cocineras que enamoran con sus delicias, basadas en pescados frescos y mariscos. El restaurante de Cruz Martínez es el más famoso. Y después de semejante merienda vale la pena hacer un tranquilo recorrido, en canoa, por el manglar de Coquí. Y también por la ruta de la vainilla, que por años fue usada como perfume y ahora se usa para repostería.

Cocinera

Cruz Martínez, cocinera de Coquí.
Foto:
Cruz Martínez, cocinera de Coquí.

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martes, 29 de agosto de 2017

Guía para disfrutar de Nuquí, paraíso entre la selva y el mar

Consejos para planear el viaje y gozar de playas solitarias, de las ballenas y de descanso puro.




No. Nuquí no es para todo el mundo. La señal de internet  y de teléfono son casi un milagro cuando aparecen. Los hoteles no tienen aire acondicionado y no ofrecen planes todo incluido con fiestas nocturnas y entusiastas recreacionistas. Hay mosquitos. El mar se puede alborotar y es posible que la lancha se demore en salir. De repente llueve y todo se pone gris. De repente sale el sol y el cielo se despeja esplendoroso. ¿Y entonces, si no es un destino aparentemente perfecto y carece de todas esas comodidades, para qué ir?
"Para volver a lo esencial, para conectarse con la vida pura y con uno mismo, y para disfrutar de uno de los destinos más bonitos y auténticos de Colombia”, dice el holandés Joel Brounen, quien ha venido nueve veces a Nuquí. Sí. Nueve. Y –dice– nunca dejará de venir mientras pueda.
Nuquí
La mayoría de visitantes a este destino chocoano, ubicado entre la selva y el océano Pacífico, son extranjeros como la española Ziza Carla Palanques: “Respiro hondo cada vez que pienso en Nuquí. Solo sé que me fui necesitando volver y que, cuando mi cotidianidad me asfixia, cierro los ojos y vuelvo a Nuquí para ser feliz”. Así este paraíso salvaje e impredecible, de playas largas y amplias de arena morena y suave –bañadas por un mar que se mueve entre el verde y el azul– que por fortuna no han sido invadidas por el turismo masivo ni por los vendedores ambulantes. Uno camina por estos 45 kilómetros de playas del Pacífico colombiano y se siente en su paraíso personal. 

Un lugar donde la comunidad ha entendido que el turismo es la mejor herramienta para superar la pobreza y la violencia, y que recientemente recibió un impulso del Gobierno Nacional para reforzar la seguridad y garantizar la tranquilidad de los visitantes y donde se celebran por estos días dos grandes eventos.
Uno de ellos es el Festival de la Migración, que les rinde tributo a las ballenas jorobadas que atraviesan más de ocho mil kilómetros desde el Polo Sur para aparearse y parir sus crías en estas aguas; y también a otras especies migratorias como tortugas y pájaros. El otro evento es el Encuentro Nacional de Turismo Comunitario, que se llevará cabo entre el 30 de agosto y el primero de septiembre, y que reunirá experiencias turísticas de todas las regiones del país.  

Y a comienzos del presente mes de agosto, en el corregimiento de Coquí, se llevó a cabo el festival gastronómico Siembra Negro Pacífico, en el que participaron chefs de todo el país que se integraron con las cocineras nuquiceñas para compartir experiencias.  Este evento, que nació en el 2015, por iniciativa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, busca preservar la cocina y los ingredientes ancestrales del Pacífico, generar procesos de innovación en la preparación de los platos y consolidar a Coquí como destino gastronómico de la región.

​"Desde el Gobierno y las autoridades militares estamos acompañando el destino, trabajando de la mano con los entes locales y los empresarios de la región, haciendo un seguimiento permanente. 
Enviamos el mensaje a los turistas de que Nuquí no está solo. Visitar el destino es seguro”, expresó Sandra Howard, la viceministra de Turismo.
Los tiquetes y traslados
Quienes quieran viajar por su cuenta, desde Bogotá, deben hacerlo a través de la aerolínea Satena con conexión en Quibdó o en Medellín. Cada trayecto dura, en promedio, media hora. Y con buen tiempo de antelación se consiguen a tarifas muy convenientes. 

Aunque desde la capital antioqueña también vuelan las aerolíneas San Germán y Searca, otra opción, si el viaje ya está muy encima, es volar hacia Bahía Solano y desde allí moverse en lancha hacia Nuquí, no sin dejar de darse un paseo por este municipio chocoano y por las playas de El Valle, uno de sus corregimientos.
Al pisar suelo de Nuquí es clave saber que las playas más bonitas y los atractivos turísticos quedan fuera del casco urbano. En el aeropuerto hay un punto de información donde dan toda la asesoría del caso, pero aquí van unos consejos.
En aguas de Nuquí
Para llegar a Guachalito (o a cualquiera de las playas y corregimientos vecinos, donde suele comenzar el recorrido) la opción más económica es la lancha o transportadora pública que sale de lunes a sábado desde Nuquí a la 1 p. m. rumbo a la zona sur. 

El trayecto dura entre media hora y 45 minutos, dependiendo de la marea, y cuesta $ 30.000. Y el regreso de la zona sur también es de lunes a sábado a las 7 de la mañana. En el hotel donde se hospeden les colaboran con el contacto para que lo recojan a su regreso en la transportadora. 
Si el tema de la lancha pública se complica, es clave saber que los hoteles también ofrecen los servicios de traslado y se ajustan a los vuelos, y así todo resultará más tranquilo. Por eso es clave reservar el alojamiento antes de viajar. De hecho, los hoteles también ofrecen las excursiones y salidas a ver ballenas y otros planes. Quienes quieran dormir en el casco urbano de Nuquí, que también es una opción, pueden tomar excursiones hacia los sitios de interés.
Caminar entre playas
Independientemente del hotel donde se aloje en la zona sur de Nuquí, donde están las playas más bellas, es clave saber que todas son vecinas y que se dejan caminar y disfrutar muy fácilmente. Y todas ofrecen ese escenario fascinante de selva y mar. 

Una excursión imperdible puede comenzar desde Guachalito pasando por Terco, Terquito y Piedra Piedra, para llegar al corregimiento de Termales
. Es una entretenida caminata en la que se disfruta del sol y del paisaje, y donde sorprenden los esteros y riachuelos que brotan de la selva y rompen la playa buscando su camino rumbo al océano. Es fundamental ir con guías locales, que pueden hacer desvíos para explorar cascadas, senderos y otros secretos de la selva; y sobre todo, que evitarán cualquier extravío. De Guachalito a Termales el recorrido, sin afanes, puede tardar unas dos horas.
Nuquí
Hay que entrar al pueblo y contemplar las casitas de colores adornadas con cortinas armadas con materiales reciclables, hasta llegar a las piscinas termales que le dan el nombre al lugar. Son azules y calienticas, y les atribuyen facultades medicinales. Al lado, corre plácido un río. Las termales hacen parte de un spa en madera en medio de la selva, donde ofrecen masajes y otros tratamientos.
Pesca deportiva
Pesca

Uno de los nuevos atractivos de Nuquí es la pesca deportiva profesional. Un servicio que ofrece el ecohotel Piedra Piedra, a cargo de su administrador, Víctor Quintero. Un ingeniero boyacense que se cansó del trabajo de oficina y se fue para el Pacífico a hacer lo que más le gusta: pescar. Estas aguas, dice Quintero, son ideales para la práctica de esta actividad, debido a la cantidad y variedad de especies, y a las condiciones del mar. 

Allí alquilan los equipos y también dan cursos. 

El destino incluso fue el escenario de una de las canciones más sonadas de la agrupación colombiana ChocQuibTown. Aquí puede ver el video de la canción Nuqui

¿Dónde dormir?
Nuquí

En el sur de Nuquí, donde están las playas más visitadas, se recomienda alojarse en las cabañas ecoturísticas de Piedra Piedra, en la playa del mismo nombre. 

Empotradas en la montaña, ofrecen una de las mejores vistas de la zona y cuenta con una piscina de agua natural. 

En el casco urbano, una buena opción es el hotel Delfín Real.

En Guachalito, se recomiendan los hoteles La Joviseña y El Cantil, ambos. 

Morromico, en la zona norte de Nuquí, en Jurubirá, cuenta con una extensa playa privada y con una casa recién remodelada. Se destaca por la exclusividad.

Nuquí

Si usted va…

Lleve repelente de insectos y bloqueador solar, sandalias para la playa y zapatos de agua con garra para caminar. Hay que llevar bolsas plásticas para la ropa mojada y para traerse la basura que produzca.

En el aeropuerto de Nuquí hay que pagar un impuesto de turismo de 9.000 pesos.Para ingresar al Parque Nacional Natural Utría los colombianos deben pagar 17.000 pesos, y los extranjeros, 47.000. Los niños pagan la mitad. Adultos mayores de 65 años no pagan.
Nuquí
El Tiempo / Fotos: Simón Sánchez
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