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lunes, 15 de julio de 2019

¿Cómo llego de los aeropuertos de NYC a Manhattan?




Si vas a viajar a la increíble ciudad de Nueva York hay algo que vas a tendrás que tener en cuenta a la hora del arribo. El aeropuerto al cuál llegues. Esto se debe a que en Nueva York hay tres aeropuertos.
Ellos son el JFK, La Guardia y el Newark. Los dos primeros se encuentran en Queens, mientras que el último queda en la ciudad de New Jersey.
En esta nota te vamos a dar toda la información sobre cada uno de ellos y sobre cuáles son las mejores formas de llegar a Manhattan. En esto último también hay que considerar las opciones acorde a la cantidad de personas con las que viajes.

Los aeropuertos de Nueva York

1. Aeropuerto Internacional John F. Kennedy

El Aeropuerto Internacional John F. Kennedy conocido por sus siglas como JFK, es un aeropuerto internacional que se encuentra en la localidad de Jamaica, Queens, en la parte sureste de la ciudad de Nueva York. Está a unos 20 kilómetros al sureste del Bajo Manhattan.
En este aeropuerto hay más de noventa aerolíneas que operan, ya sean vuelos con escala o directos, locales o internacionales. El aeropuerto JFK tiene 6 terminales de líneas aéreas operativas, 4 pistas de aterrizaje y 128 puertas de aeronaves que sirven a las terminales.
En 2017, el aeropuerto JFK, manejó más de 58.9 millones de pasajeros, alcanzando un nuevo récord anual. El JFK es el sexto aeropuerto más ocupado del país y por el cual entran la mayor parte de los pasajeros desde vuelos internacionales.

2. Aeropuerto La Guardia

El aeropuerto de La Guardia está ubicado en la parte norte de Queens a menos de 7 kilómetros de Manhattan. Es un aeropuerto que no puede ofrecer vuelos sin escalas hacia o desde ciudades más allá de 2400 kilómetros. Como resultado de esto, es el aeropuerto más ocupado del país, que no tiene conexión directa con Europa.

Aeropuerto Internacional Newark Liberty

El Aeropuerto Internacional Newark Liberty, conocido anteriormente como Aeropuerto Metropolitano de Newark es un aeropuerto internacional dentro de los límites de la ciudad de Newark y Elizabeth, Nueva Jersey, Estados Unidos.
Está a unos 24 kilómetros al suroeste de Midtown Manhattan y a 97 kilómetros al noreste de Filadelfia, y sirve a ambas ciudades. El aeropuerto de Newark fue el primer aeropuerto importante en los Estados Unidos. En la actualidad, es el decimoquinto aeropuerto más ocupado del país en términos de pasajeros y presta servicios a cerca de 50 aerolíneas.

2. ¿Qué alternativas de transporte desde los aeropuertos a la ciudad hay?

Shuttles

Son transportes privados, donde el costo/beneficio respecto al tiempo y comodidad es de la más elegida para aquellos que puedan pagar un poquito más. En esta opción un grupo de personas es transportado a su destino en una minivan. El costo es de entre 15 y 25 dólares.
Airtrain + Metro
Quizás esta sea la opción más elegida por nosotros, ya que es la forma más económica de llegar a la ciudad desde los aeropuertos.
Si llegaras a tomar el tren en dirección contraria, no te preocupes. Dado que es un circuito, igualmente vas a llegar a destino (claro quizás un poco más tarde de lo deseado).
Por solo 7,75 dólares (5 del Airtrain y 2,75 del metro) vas a poder utilizar estos dos transportes públicos, cargando tus propias mochilas y/o valijas.
Bus
La forma más económica de viajar desde La Guardia a NY es tomando el bus M60, que los dejará en la estación de metro de Astoria Boulevard y de allí a donde tengan reservado el hospedaje. Cuesta solo 2,75 dólares.

¿En cuáles aeropuertos puedo usar cada opción?

JFK: Shuttles, Airtrain + Metro, ó Taxi
Para el Airtrain: Una vez que llegues a la estación de Airtrain vas a tener que tomar el tren en dirección a Jamaica Station o Howard Beach, dependiendo de cuál sea la mejor conexión para llegar a su destino. Al Airtrain se entra libremente, pero se paga a la salida.
La Guardia: Shuttles, Bus, ó Taxi
Newark: Shuttles, Airtrian + Metro, ó Taxi
Para el Airtrain: El Airtrain conecta el aeropuerto con las estaciones de trenes del NJ Transit y del Amtrak, con los que pueden llegar a Penn Station (la estación de trenes de Manhattan) en aproximadamente media hora. Un vez que llegues ahí, vas a poder tomar el metro hasta su destino final.
Siempre es bueno conocer a que aeropuerto llegas, o haces escala, ya que aquellos vuelos largos, pueden convertirse en una tortura. Acá te dejamos algunos consejos para que esto no te pase.
Intriper
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jueves, 9 de febrero de 2017

Planes para hacer en Nueva York más allá de Manhattan

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Aunque la zona más concurrida y popular es la Gran Manzana, detrás de sus rascacielos se esconden cuatro distritos por descubrir. Viaje relámpago a través de inolvidables lugares en Queens, Brooklyn, Staten Island y el Bronx.

VIERNES
8:00 a.m.
El tiempo en Nueva York se pasa volando, así que lo ideal es comenzar el día temprano para aprovecharlo al máximo. Y nada mejor que hacerlo con un típico desayuno de waffles con frutas cubiertos de crème brûlée o panqueques de suero de leche con tocino y espárragos asados en el restaurante Norma´s.

10:00 a.m.
A sólo cinco minutos caminando está el Central Park. Vale la pena recorrerlo y además de sus senderos, lagos y puentes conocer el castillo Belvedere. Una edificación de estilo victoriano, levantada en 1865, que ofrece una panorámica increíble de este parque, al que cada año acuden cerca de 25 millones de personas.

11:30 a.m.
Visitar los principales museos es imposible, así que habrá que elegir entre el Museo Metropolitano de Arte, el Moma, el Guggenheim, el de Historia Natural o una opción menos tradicional como el de Sexo o el de Comic. Lo ideal es desplazarse en metro y caminando para sentir el espíritu de la agitada y fascinante Manhattan.

1:30 p.m.
Antes de partir rumbo a Chinatown, para luego adentrarse en el distrito de Brooklyn, anímese a almorzar un plato de comida étnica de alguno de los famosos food trucks que se encuentran estacionados por todo Manhattan. En metro se llega fácil hasta el barrio chino, que más que sus edificaciones sorprende con locales de productos típicos y restaurantes. Al lado está Little Italy, una pintoresca calle de locales de pizzas y pastas.

3:00 p.m.
Cruzar el puente de Brooklyn en bicicleta permite admirar esta imponente estructura construida entre 1870 y 1883, que tiene casi dos mil metros de largo. Una vez al otro lado hay que dirigirse a Dumbo (Down Under the Manhattan Bridge Overpass), una zona industrial que se transformó con la llegada de artistas, diseñadores y arquitectos. Además de sus famosos lofts, está repleta de galerías, restaurantes y tiendas.

5:00 p.m.
Contemplar el atardecer en el Brooklyn Bridge Park, a orillas del East River y dejarse maravillar por la extraordinaria vista del downtown Manhattan.

7:00 p.m.
Tomar el metro hasta Williamsburg, un barrio en donde tradicionalmente ha vivido la comunidad polaca, que en las noches cobra vida propia y se ha puesto de moda entre quienes buscan un ambiente relajado y divertido. La recomendación es recorrer la Avenida Bedford y tomarse unos tragos en cualquiera de sus restaurantes o cafés.

SÁBADO
9:00 a.m.
Tomar el ferry hacia Staten Island. Es gratis y permite disfrutar de un grato paseo, pasando muy cerca de la Estatua de la Libertad. Al otro lado vale la pena detenerse un rato en los miradores cerca al muelle para contemplar el distrito financiero de Manhattan y cientos de familias de gaviotas.

11:00 a.m.
Subirse a la línea 7 del metro en dirección Flushing para adentrarse en Queens. Los principales atractivos se encuentran en Long Island City. Vale la pena ir al Centro de Arte Contemporáneo, el Sócrates Sculpture Park, un espacio al aire libre decorado con gigantescas esculturas; el Jackson Heights, donde vive la comunidad india y hay decenas de mercados, tiendas y restaurantes típicos; el Alley Pond Environmental Center, que alberga el único molino de viento que aún funciona en Nueva York y si es un día cálido la playa Rockaway.

2:00 p.m.
Llegó la hora de conocer el distrito menos turístico de Nueva York: el Bronx. Además del zoológico, uno de los más grandes del mundo, hogar de por lo menos 6.000 animales de 600 especies; está el Jardín Botánico, la cabaña en donde vivió Edgar Allan Poe y el Museo de Arte con exhibiciones de obras contemporáneas de Asia, África y A. Latina.

7:00 p.m.
Nuevamente en Manhattan un buen plan es caminar por la Quinta Avenida, entretenerse con las vitrinas y conocer sitios emblemáticos como el Rockefeller Center o la catedral de San Patricio. Muy cerca está Times Square, con sus impactantes avisos luminosos, almacenes abiertos hasta tarde y restaurantes de comida típica americana. Si no está muy cansado puede caminar hasta la Terminal Grand Central, escenario de películas como Los intocables.  

DOMINGO
10:00 a.m.
Desayunar en Isabella´s, en el Upper West Side, uno de los escenarios favoritos de Woody Allen para sus películas.

12:00 m
Pasear por Columbus Circle, una plaza bautizada en honor a Cristóbal Colon, rodeada de fuentes y jardines.

2:00 p.m.
Almorzar en Eataly. Un gigantesco supermercado italiano, con pequeños locales de comida que sirven desde pizza y pasta, hasta deliciosas recetas a base de pescado.

4:00 p.m.
Antes de despedirse de la Gran Manzana, camine por las apacibles calles y parques de los Soho y Tribeca, barrios bohemios, hogar de artistas y estudiantes.

El Espectador

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martes, 16 de agosto de 2016

Cómo conocer Nueva York en tres días

Días de vértigo en 'la capital del mundo', que no da tregua y que siempre obliga a volver.

http://www.riu.com/es/binaris/new_york_timesquare_tcm49-124242.jpg

Piensas en Nueva York y se te vienen a la cabeza tantas imágenes que has visto en la gran pantalla. A esta ciudad se le ama sin haberla visitado. O se le odia, también. Siempre habrá una primera vez y muchas más, porque cuando por fin pisas suelo neoyorquino sabes que irremediablemente tendrás que volver. Lo harás.

Nueva York con su vértigo, con el caos del tráfico a cualquier hora de la tarde, con el calor de julio que asfixia y desbarata, con esas estaciones de metro antiguas, decadentes, como hornos; con los millones de turistas que te tropiezan por la calle y no ofrecen disculpas. Nueva York con sus contradicciones. Con sus escenarios de película: De Woody Allen a Martin Scorsese y Francis Ford Coppola. De Blake Edwards a Jack Lemmon y a lo banal de Carrie Bradshaw y sus amigas de Sex and the City. La meca del capitalismo más salvaje. La ciudad que no duerme. Que te devora... O que devoras.



Tres días en la Capital del Mundo. Cuatro, en realidad. Aunque el primero se pasa en un desafortunado retraso en el aeropuerto de la ciudad donde te toca la escala por culpa del mal tiempo. Llegas y la ciudad te recibe voraz, avasalladora. En todos los sentidos: el clima, la gente, la energía, el ritmo. Recalas en The Row, un hotel de la Octava avenida de esos que resumen bien el concepto de turistear aquí: solo necesitas una cama decente para descansar, un bar muy chic y un restaurante acogedor. Estamos en Manhattan, así que solo hacen falta unas buenas zapatillas para caminar sin prisa y localizar el Shake Shack más cercano, el clásico de las hamburguesas, un local que se expandió por toda la ciudad y que es famoso por las interminables colas que se forman en su puerta, aunque el servicio es muy rápido. Un menú sencillo sale por 20 dólares. Barato, teniendo en cuenta los exorbitantes precios de la Gran Manzana.


Si uno es principiante, Times Square es el sitio obligado el primer día. Agota de tan solo mirar las pantallas en lo alto de los edificios. Por aquí pasan miles de personas a diario. En la mañana, en la tarde, en la noche. Allí están, como imágenes de una postal, las chicas en tanga con la bandera de los Estados Unidos dibujada en sus senos al aire; y esa sensación de desconcierto y confusión cuando desembocan allí los asistentes a los espectáculos de Broadway que salen después de terminada la función. ¿Times Square? Para decirlo de una manera coloquial: chuleado. A lo que jamás deberá decir que no es a un espectáculo en Broadway. Este verano arrasa Paramour, del Cirque du Soleil. Una propuesta absolutamente distinta a las que nos tiene acostumbrados la famosa compañía canadiense: un musical con mayúsculas que es pura nostalgia del cine de oro de Hollywood y que no deja atrás las acrobacias que son marca de la casa. Prepare el pañuelito, porque se le caerá más de una lágrima. ¡Ah, y el bolsillo!: las entradas van de los 60 a los 250 dólares.

Superado el primer impacto de Times Square conviene escoger cuidadosamente la ruta a seguir. Aquí todo está por descubrir, pero si el tiempo escasea es mejor organizarse bien. ¿Infaltables? La Quinta Avenida, por ejemplo. Da gusto recorrerla una mañana entera en dirección a Central Park. Despacio. Con paradas en las rebajas de verano de Zara y H&M; o en la catedral de Saint Patrick, o en la biblioteca pública de Nueva York, ese imponente edificio que recordaremos siempre como el escenario imposible de la boda de Carrie y Big en Sex and the City, a un costado de Bryant Park, donde, si tiene suerte y va en verano, podrá disfrutar una deliciosa gala de cine al aire libre y en pantalla gigante. Si sigue caminando pasará por el Hotel Plaza (¿se acuerdan del inefable Macaulay Culkin en Mi pobre angelito 2?) y se dará de bruces con Central Park.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/62/3015-Central_Park-Sheep_Meadow.JPG

Uno podría pasar el día entero allí. Sin hacer absolutamente nada más. Entregado a la contemplación divina, a deleitarse con los sonidos musicales que llegan de cualquier rincón o a recorrer los sitios que han formado parte de la escenografía de tantas series y películas que seguramente usted ya vio. Como el tiempo es corto apenas consigo llegar a la famosa fuente Bethesda. Los pies no dan para más.

Desde Central Park se puede llegar caminando al Empire State (¿quién no se acuerda de King Kong?). La vista embelesa. Y eso que entre tanta gente apenas hay sitio para hacerse la selfie de rigor y para contemplar la vista de 360 grados de Nueva York. Tan imponente que asusta. Aunque el miedo se pasa volando, porque tampoco pasa nada si decide no demorarse mucho allí.

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¿Otro infaltable? El Memorial Center. El escenario de uno de los mayores actos terroristas de los últimos tiempos en el planeta se ha convertido en un sitio de peregrinación donde propios y extraños recuerdan el 11-S y sus más de 3.000 muertos. En los gigantescos huecos que dejó el espacio donde antes estaban las Torres Gemelas hay dos fuentes en forma de cascadas en cuyos muros están grabados los nombres de los fallecidos. Si quiere puede entrar al museo: más de 10.000 objetos, grabaciones de personas que les dejaron mensajes a sus familiares antes de morir, un destrozado camión de bomberos, la viga de una de las torres y hasta un pedazo de pared que quedó en pie. Demasiado escabroso, dirán algunos.

Más divertido resulta el paseo por el Greenwich Village. Sí, adivinó, allí donde está el que fuera el apartamento de Carrie en Sex and the city. Llegas hasta ahí y descubres que no eres la única freak que se toma una foto delante de la fachada del edificio. En un abrir y cerrar de ojos llega una tropa de groupies que participan en un tour que recorre los lugares de New York más emblemáticos de la serie. La guía cuenta, con cara de aburrimiento, numerosas anécdotas sobre este, el número 66 de Perry Street, las ya icónicas “escaleras de Carrie”. Los vecinos del inmueble están tan hartos (con razón) que incluso hay una cadena que impide el paso y que pide, por favor, que no se sienten en las dichosas escaleras.


Saciada la curiosidad Sex and the city, si uno camina hasta el final de esa misma calle dará con un simpático bulevar sobre el río Hudson donde las chicas toman el sol en biquini en la hierba y donde te preguntas mil veces ¿por qué hay tanta gente desquiciada asoleándose a las 12 del día? Cosas de la modernidad, supone uno. Caminas por la ribera y la brisa del río adormece un poco las ganas de seguir caminando. Pero sabes que a un costado está el High Line, un parque urbano de unos tres kilómetros construido sobre las antiguas vías del tren. Y allí mismo está la nueva sede del Whitney Museum of American Art, un recinto que alberga la mayor colección de arte estadounidense del siglo XX, obra del arquitecto italiano Renzo Piano y recibido con frías críticas. Ni el museo (aunque se vea solo de paso) ni el High Line defraudan.


Falta poco para partir y Chinatown y Little Italy surgen como opciones interesantes. En el primero, siempre habrá un vendedor que lo invite a comprar bolsos de marca falsificados en un sórdido lugar que es preferible evitar. Y del segundo no queda mucho, pues Chinatown ha acabado dirigiéndolo. Y de repente te das cuenta de que se acabaron tus tres días de gloria y no has visto casi nada. Tantas cosas que no alcanzas a ver. Tantas que verás en tu próximo viaje. Porque volverás.

El Tiempo


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martes, 2 de junio de 2015

Manhattan y sus cinco caras nuevas

Un espléndido observatorio y una red subterránea, entre otros escenarios, son la novedad en la zona.


Después del duro golpe por los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, Nueva York se levanta renovada y muestra ahora una cara amable, divertida, práctica y futurista. Hoy invita a propios y visitantes a una experiencia arquitectónica, cultural, gastronómica y de compras, con la que deja claro por qué sigue siendo la gran metrópoli y uno de los destinos más apetecidos por turistas del mundo.

Su más reciente novedad, el One World Observatory, entra en funcionamiento este viernes y, con esta, pone fin al vacío físico que dejaron hace 13 años las Torres Gemelas y da el empujón definitivo a la recuperación del Bajo Manhattan después de la tragedia.

1. One World Observatory


Los amantes de la Gran Manzana pueden admirarla desde la terraza panorámica de tres pisos del World Trade Center o Torre de la Libertad. Desde los pisos 100, 101 y 102 (con 381 metros de altura) se tiene una impactante vista de Manhattan, Brooklyn y Nueva Jersey. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, se ve hasta 80 kilómetros de distancia. Quienes desafíen el vértigo subirán a esta terraza por un ascensor exterior, considerado el más veloz del mundo, pues recorre 102 pisos en un minuto. La experiencia comienza con un mapa interactivo en la entrada que identifica la nacionalidad de los visitantes, un video de la construcción del edificio y las voces de los trabajadores que lo hicieron posible, y una cueva de granito que recuerda el material del edificio. Una vez en lo alto, inicia la experiencia See Forever (ver para siempre) a través de la muestra de un video de dos minutos, cuya pantalla se eleva hasta dejar a la vista la increíble panorámica de Nueva York desde el cuarto edificio más alto del mundo. (Efe)

2. Fulton Station


Fulton Station es el nuevo complejo comercial del histórico distrito financiero, inaugurado a finales del año pasado en el bajo Manhattan. Hoy es la estación con mayor tecnología de punta y sostenible de la red de metro de Nueva York. Está en la calle de Broadway y Fulton, y recibe más de 300.000 personas a diario, pues por allí pasan 12 líneas de metro. Tiene una espectacular arquitectura dominada por una cúpula de cristal y aluminio (instalación artística Sky Reflector-Net), que da luz natural a la estación; además, cuenta con puntos de recolección de agua lluvia para abastecer los servicios básicos. Se une de manera subterránea con la futura estación del nuevo World Trade Center. La zona, una de las más afectadas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, se muestra ya totalmente recuperada.

3. Brookfield Place


Al sur de Tribeca, a lo largo de la costa del río Hudson, inauguraron Brookfield Place, un centro comercial, hogar de tiendas de lujo, restaurantes y actividades de arte y cultura. Allí se encuentran las tiendas de famosos diseñadores como Hermès, Salvatore Ferragamo y Ermenegildo Zegna, y otras marcas como Theory, Michael Kors, Diane von Furstenberg, Vince y Paul Smith, y el gran almacén Saks Fifth Avenue. La experiencia gastronómica va por cuenta de Hudson Easts, en donde se puede escoger entre 14 restaurantes de comidas rápidas; Le District, un mercado de inspiración francesa, y cinco restaurantes de comidas al aire libre. La visita a este espacio de 27.000 metros cuadrados se complementa con una movida agenda de eventos artísticos y culturales.

4. Westfield World Trade Center


Sus creadores lo definen como un destino icónico que promete una nueva experiencia en el bajo Manhattan. Se trata de la transformación de 106 kilómetros de espacio en los que habrá más de 150 prestigiosos almacenes de moda, tecnología, tiendas de arte y oportunidades gastronómicas. Westfield World Trade Center se extiende en los alrededores de Oculus, la gran estructura diseñada por el famoso arquitecto Santiago Calatrava, que aún se encuentra en obra y que semejará una enorme ave con alas de acero blanco que se elevan recordando a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre del 2001. Cuando esté totalmente finalizado, será uno de los centros comerciales más completos de la ciudad.

5. South Street Seaport


South Street Seaport es un tramo del sureste de Manhattan ubicado en uno de los extremos del puente de Brooklyn y a lo largo del East River. En el pasado fue el puerto más activo de los Estados Unidos. Hoy, entre lo que eran los muelles 15, 16 y 17, se puede gozar de música en vivo, festivales de cine y eventos al aire libre como clases de yoga.

A la hora de comer y beber, esta zona ofrece una amplia gama de restaurantes y bares, desde clásicos como Jeremy Ale House hasta la suculenta pizza hecha en horno de ladrillo en Il Brigante. Si busca cocteles, conviene detenerse en The Dead Rabbit.

Pier 17 (el embarcadero 17) es un espacio con diseño contemporáneo, que rinde homenaje a las raíces históricas de la zona, cuando era un bullicioso mercado y el puerto influyente del comercio. La revitalización de este lugar incluye espacios abiertos, terrazas y tiendas de moda, restaurantes y un mercado de clase mundial.

El Tiempo

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